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Archive for the ‘Punto de vista’ Category

Compartimos el siguiente comentario sobre El río fue testigo, que nos hizo llegar el poeta Eladio Ospina. Él fue también uno de aquellos “descalzos” de quienes trata esta obra editada por SÍLABA EDITORES y FUNDACIÓN ARTE & CIENCIA y que ya está en circulación.

 

La portentosa gesta de “los descalzos”

Eladio Ospina

Eladio Ospina

Y el río está más seco, más rojas sus aguas, más desoladas sus gentes, más pobre de peces, alcaraván y gaviotas, más poblado de muertos. Pero sigue ahí como un testigo que no han podido matar.
Estremece pensar que ahora todo está más mal, más lúgubre, crece el abandono del Estado, también ayer lo había, pero era más amable el abandono de ayer, el de antes de pasar la última guerra, todavía a Dios que hay que llevarlo, siempre ha sido y será así, Dios va donde lo lleva el hombre.
¿Recuerdas la hija de Chago Aldana? Tenía unos seis años en aquellos años de nuestro canto a la esperanza, hace un mes me encontró por las redes, hubo fiesta en su casa en Pueblorico donde vive y aquí en la mía. Hablé con él, le mataron un hijo de diecisiete años y lo sacaron de la tierra. ¡Te das cuenta Ángel, porque era mejor el abandono antes de la guerra!
Portentosa la gesta de aquellos descalzos, que abandonaron familia, universidad. trabajo, amigos y amores. Portentoso su sacrificio, su entusiasmo, la consecuencia con su propio pensamiento, tan escasa en estos tiempos.
Dura la batalla por el sostenimiento, efervescente era ver la luz que empezaba a iluminar esas montañas; a los campesinos, niños, mujeres y hombres, esbozar una sonrisa cuando llegábamos. Apasionante su asombro ante el cosmos reflejado en una pantalla, o la vida inicial en un microscopio. Un millón de historias navegaron por ese río o desembarcaron y se fueron cordillera adentro, más aquellas que luego descendieron.

Carmen Beatriz Zuluaga, una de las descalzas durante una brigada de salud en Palenquito, Sur de Bolívar, mayo 15 de 1985 (Archivo El Pequeño Periódico)

Solo hombres que lleven su causa en el pecho podían resistir tal epopeya, pero hoy su gran valor y el valor de tu libro, además de las experiencias que se recogerán mañana, y la huella que le dejas, es rendirle un tributo a la utopía, esa vieja desbrozadora de sueños, sin la cual se muere el impuso vital de los cambios. Las grandes gestas tienen su origen en la utopía, pero el mundo le cambió su significación, para cortarle alas. A este país le hace falta la quimera, pero entre un Estado paraco, los que manejan el poder y los otros, la dejaron sin aire.
Algunos amigos renunciaron pronto y hablan desde su corta experiencia, es comprensible su visión y su renuncia, les tocó la etapa en que no sabíamos cómo sobrevivir en medio de tanta gente, de tanto extraño, de tantos jueces, policías, alcaldes paracos y, terratenientes que eran los comandantes en esa etapa de la historia. Apenas dábamos lo primeros pasos por un sendero desconocido. Hasta que se unieron en su contra los nuevos inquisidores, la gendarmería de extrema izquierda.
Tu persistencia en no dejar morir el sueño, ni en el corazón ni en el olvido, te hace merecedor del título “Ángel salvador de la quimera”. Tu libro es un respirar profundo para darle aliento a la utopía.
Buena suerte navegante.

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Mensaje enviado por Eladio Ospina luego de leer la segunda edición de la novela de Ángel Galeano Higua.

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Las siete muertes del lector

Por Luis Hernán Rincón Rincón

Supongo que a usted le interesa saber cuáles son esas muertes y cuál es ese lector. ¿Será usted ese lector que murió siete veces pero sigue viviendo? Le contaré aquí lo que entiendo de ambas cosas.

Luis Hernán Rincón Rincón, Director Fundador del periódico “Támesis Asciende”.

El libro Las siete muertes del lector es una obra de mi maestro y amigo, excelente cuentista colombiano, Ángel Galeano Higua. El artículo escrito por él, con el mismo título del libro, es muy breve, tres páginas, y ha sido publicado en Medellín y en otros lugares como Bogotá y Naples (Florida, EE. UU). En Támesis lo han difundido la Tertulia Fundadores y Támesis Asciende. El libro contiene también relatos diferentes de su autor.
Hay mucha personas que caminan y tropiezan pero no le sacan buen provecho a caminar ni a tropezar. Del mismo modo, hay personas que leen pero no le sacan buen provecho a leer. En general, lo que hacen esas personas, cuando creen que leen, es recorrer páginas “en una insensata carrera de obstáculos” que les apabulla, y de ñapa o adehala – los adultos – le echan culpas al joven acusándolo de perezoso y repitiéndole la obsoleta cantinela de que “la juventud de hoy no lee”.
El artículo de Galeano Higua hay que leerlo sin prisa y pensar en lo leído para asimilar el significado de cada una de las siete muertes en él narradas, y que en la vida son obstáculos que, sin mala intención, los adultos ponemos a los aprendices de lector. Veamos las siete “muertes”, que Galeano Higua también llama lápidas.
Entremos en materia. ¿Qué son y cuáles son esas siete muertes del lector? Esas “muertes” son “obstáculos” que los adultos les ponen a los jóvenes y que les van llevando a crecer odiando o evitando o haciendo aborrecible la lectura.
1. Primera muerte. Los adultos – profesor, maestro, promotor o adulto familiar – “enseñan a leer” lo que creen que los niños o jóvenes “deben leer”. Los adultos imponen a su gusto y los niños o jóvenes ven esos libros que no les seducen, no les “gustan”. No los leen. Esa es la primera lápida.
2. Segunda muerte. Viene cuando en la escuela, el colegio o la universidad, los adultos fijan una fecha límite para leer un libro asignado. Quien no cumpla ese plazo “está perdido”.
3. Tercera muerte. Hay que leer un número de páginas en el tiempo fijado. Quien avance menos está perdido. Cada joven tiene muchas cosas qué hacer, tiene su propia velocidad de lectura y no podrá leer con provecho a la velocidad demandada. Decide no leer y dedicarse a sus intereses.
4. Las tres muertes anteriores son más bien tres lápidas ya listas para un lector que pudo ser lector a lo bien. Pero si ha sobrevivido, hay un nuevo obstáculo refinado: la cuarta muerte, que es presentar un resumen escrito. Debe leer, y resumir por escrito, sin copiar de otros pero con las cortapisas y las reglas de otros.
5. Quinta muerte. La quinta muerte o lápida (para el futuro difunto de la lectura) queda labrada cuando se anuncia un examen sobre la obra leída. “No basta el libro impuesto, ni los límites de tiempo, ni el resumen escrito, ahora debe someterse a un interrogatorio, con el agravante de una calificación”.
6. La Sexta muerte es: responda “bien” y sepa que en el examen no puede “inventar”, debe responder lo que el adulto espera que responda. Con este obstáculo, a quien iba a ser buen lector “los libros empiezan a parecerles definitivamente odiosos”, afirma Galeano Higua.
7. Séptima muerte: demeritar las lecturas sobre idioma español. Se le dice a quien a ser lector a lo bien, que el español (es decir, la lectura sobre el idioma español) es menos importante que la lectura sobre las matemáticas, la química, etc. Y se le agrava la situación diciéndoles que no pierda tiempo leyendo literatura, poesía, y que se dedique a la “verdadera lectura”, como si hubiera falsa lectura. Queda, muy posiblemente, una persona que muere para la lectura.

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Tomado de Támesis Asciende No. 292. 12 de marzo de 2017

Las siete muertes del lector, Edit. Fundación Arte y Ciencia, Medellín, 2006

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La cultura es tantas cosas

Saúl Álvarez Lara

Cada obra musical, cada imagen, cada poema, cada frase, narra una porción de lo que somos, porque quien escribe, produce imágenes o toca un instrumento, lo hace a partir de lo que es, de lo que ha vivido, de su experiencia y de su relación con los otros.

Músicos de Sonsón

Jóvenes de la Escuela de Música de Sonsón – Fotografía de Bárbara Galeano Zuluaga

Los hechos de todos los días. Los que nos tocan, nos conmueven, nos obligan a tomar partido; los que nos divierten, enamoran o incluso desenamoran; los que aprendimos desde chiquitos porque vienen de la casa, del colegio, de la universidad, o de los amigos; los que nos enseñan a mirar el mundo según lo aprendido, según la profesión, o las aficiones; todo eso, es decir, lo que somos, es la cultura, nuestra cultura, la de cada uno, la que permite vivir en comunidad o disputarnos o contradecir porque no esta-mos de acuerdo. Cultura es la manera de utilizar los espacios públicos; es respetar el espacio del otro, es no hacer ruido inútil, es lo que comemos; es aplicar lo que se aprende para vivir mejor y hacer que otros, quienes nos corresponden como familia: hijos, hermanos, etcétera, lo apliquen también. Cultura es hacer barra a la Selección y esperar que vaya a Brasil, pero también es emocionarse con Nairo Quintana cuando nadie puede seguir su rueda en las carreteras de los Alpes o los Pirineos. Lo mismo que era cultura cuando Lucho Herrera triunfaba en esas carreteras donde nadie sabía que la aguadepanela era parte de nuestra cultura y estaba lejos de ser un estimulante, pensaban eso porque la imagen que car-gamos, a pesar de nosotros, de productores, distribuidores y capos de la droga, invadió nuestra cultura y ha dejado huellas difíciles de borrar.

Cultura es entonces aquello que los escritores y poetas narran como ficciones propias o de otros. Cada obra musical, cada imagen, cada poema, cada frase, narra una porción de lo que somos, porque quien escribe, produce imágenes o toca un instrumento, lo hace a partir de lo que es, de lo que ha vivido, de su experiencia y de su relación con los otros. Lo mismo quien hace teatro, es mimo en un circo o chef de restaurante. Si pidiéramos a cinco personas la relación de un hecho, cada una entregaría una versión personal, distinta de las otras porque cada uno se relaciona con el mundo exterior según su criterio, su conocimiento y su experiencia, es decir, según su cultura. Es equivocado pensar que la cultura es una cosa por allá lejana, intocable, propicia solo para unos pocos tocados por la suerte y en ocasiones por el talento o los estrategas del consumo, a la que es posible acceder solo de lejos, con temor y en silencio porque lo que se dice o se ve es “palabra divina”. No, esos son los eventos llamados culturales que bien podrían tener otro calificativo, por ejemplo: “Eventos Militantes”. Militantes de un cierto tipo de repre-sentación pública de la vida diaria, de los hechos y las ficciones que transitan por el mundo y cada vez están más cerca de la “cultura de masas”, una técnica de estandarización que está al origen del consumo.

Los eventos llamados culturales: exposiciones, conversatorios, presentaciones, películas y tantas otras manifestaciones que van desde lo que vemos y oímos, hasta lo que comemos, es lo que reseña el perio-dismo cultural.

saulalvarezlara@gmail.com

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Publicado en la última edición impresa de El Pequeño Periódico No. 101.

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En defensa de Isagen

Álvaro Jiménez Guzmán

Las cifras demuestran que las empresas estatales sí pueden ser eficientes y rentables. Estos bienes no pueden subastarlos los funcionarios públicos transitorios con el argumento de que así se solucionan los problemas de descuadre fiscal, como lo pretende el actual gobierno. El Sindicato de Trabajadores de Isagen ha interpuesto acciones jurídicas ante los jueces de la República para impedir su venta.

Hidroeléctrica de Chivor

Hidroeléctrica de Chivor

Desde el apagón de 1992, provocado entre otros factores por la imprevisión de los gobiernos de la época, se gestó un calvario que terminó cuando el sector eléctrico pudo retomar su responsabilidad estratégica, después de que las leyes eléctricas y de servicios públicos domiciliarios (142 y 143 de 1994) fundamentaran la escisión de ISA (ISA transmisión e ISA generación: Isagen) y la privatización generalizada de las empresas de servicios públicos.
Cumplido el fraccionamiento, Isagen quedó como empresa de servicio público, de economía mixta, del orden nacional, y vinculada al Ministerio de Minas y Energía. Su capital mayoritario es público: 57.66% (Nación), 12.95% (EPM), 14.24% (Trabajadores colombianos representados por las AFP), 10.09% (Minoritarios) y 5.06% (Accionistas extranjeros).

Pensando en el futuro

Isagen se dedicó, con eficiencia, a la generación y comercialización de energía eléctrica, y a los estudios y diseños para la construcción de nuevos proyectos para ampliar la oferta de energía y diversificar la canasta energética del país a fin de evitar otro apagón como el de 1992. Su “good will” está representado en la experiencia, estructura técnica, financiera y administrativa que garantiza la expansión y la confiabilidad del sistema eléctrico.
En 2012, Isagen generó 9.683.60 GWh, aportando el 16.31% al Sistema Interconectado Nacional. En la actualidad Isagen es propietaria de Centrales Hidroeléctricas Jaguas, San Carlos, Calderas, Miel I, Río Amoyá y Central Térmica Termocentro. Isagen generará el 25% cuando entre en operación Sogamoso. Tiene en estudio los Proyectos Hidroeléctricos Cañafisto, Piedra del Sol y Samaná; Proyecto Geotérmico del Macizo Nevado del Ruiz, Parque Eólico en la Guajira y Proyecto Geotérmico Binacional Tufiño-Chiles, Cerro Negro, frontera con Ecuador.
Los resultados Financieros y Operacionales en 2012 demuestran su rentabilidad y eficiencia. Sus Ingresos fueron $1.731.539 millones, con una Utilidad Operacional de $501.455 millones y una Utilidad Neta de $460.903 millones, no obstante las cuantiosas inversiones en los proyectos y la baja hidrología de este año que afectó un mejor desempeño económico. La empresa cuenta con 650 trabajadores con vinculación directa y 9.051 empleos en las áreas de influencia.

Empresa eficiente

Isagen hace parte de un sector estratégico para la independencia y seguridad de Colombia. Que el Estado sea el propietario de esta empresa implica una postura política sustancial. Los activos de Isagen son patrimonio de todos los colombianos y hacen parte del ahorro del país.

Isagen hace parte de un sector estratégico para la independencia y seguridad de Colombia. Que el Estado sea el propietario de esta empresa implica una postura política sustancial. Los activos de Isagen son patrimonio de todos los colombianos y hacen parte del ahorro del país.

Las cifras demuestran que las empresas estatales sí pueden ser eficientes y rentables. Estos bienes no pueden subastarlos los funcionarios públicos con el argumento de que así se solucionan los problemas de descuadre fiscal, como lo pretende el actual gobierno.. El déficit en las finanzas del Estado ha sido pretexto para que los gobiernos vendan los activos de la nación con el afán de tapar huecos fiscales. Pero este remedio es peor que la enfermedad. Aquí no cabe el argumento neoliberal de empresa ineficiente y subsidiada. Vendiéndola no se solucionarán los problemas estructurales del déficit, pero sí se debilita el sector eléctrico al dejar en manos del capital privado la explotación de centrales que son fruto del esfuerzo de todo un país.
Las empresas eléctricas de propiedad del Estado pueden actuar como reguladores de tarifas que sean costeables para la población, en especial las de más bajos recursos. De esta manera el Estado cumple con su deber constitucional de garantizar el acceso al servicio público esencial de energía eléctrica a toda la población. Pero estas tarifas se incrementarían si los únicos agentes del mercado son los grandes capitales nacionales e internacionales. Por eso el Estado debe conservar su participación mayoritaria en Isagen.

Modelo de gestión

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Además, Isagen es líder en modelos de gestión social y ambiental que incluyen amplios programas de reforestación de bosques, preservación de especies nativas de flora y fauna, de capacitación y apoyo a las comunidades y mantenimiento de vías, entre otros. Son 13.940 hectáreas sembradas de bosques, y un espejo superior a 250 millones de metros cúbicos de agua que representan la posibilidad, cuantificable en términos económicos, de transar emisiones de dióxido de carbono (CO2) por oxígeno. Las transferencias a municipios y corporaciones, en el 2012, superaron los $35 mil millones. El monto en Planes de Manejo Ambiental, en relación con la producción de energía, por ley, obligatorios, en el 2012, pasó los $10 mil millones.
Isagen hace parte de un sector estratégico para la independencia y seguridad de Colombia. Que el Estado sea el propietario de esta empresa implica una postura política sustancial. Países como Noruega y Suecia, por ejemplo, se han negado a privatizar las generadoras de energía eléctrica por considerar que el manejo de los recursos hídricos es un problema que compromete su soberanía y su futuro. Los activos de Isagen son patrimonio de todos los colombianos y hacen parte del ahorro del país. Su venta es innecesaria porque el déficit estructural de la economía colombiana no se soluciona vendiéndola y dejaría al Estado sin fuentes de ingresos que le permitan reinvertir en el mismo sector eléctrico y fortalecer la economía.

aljiguz@une.net.co

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Publicado en la última edición impresa de El Pequeño Periodico No. 101

Con el anuncio del gobierno nacional de vender a ISAGEN, el artículo que publicamos hace dos años adquiere una vigencia indudable.

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Punto de vista

Soliviantando mi espíritu

Álvaro Jiménez Guzmán

Movimiento continuo
Lo vemos también en las ruedas,
¡en las ruedas!
Que no les gusta detenerse,
a las ruedas…
Las mismas piedras que tanto pesan,
¡las piedras!
Bailan con el vivo son,
las piedras…

Wilhelm Müller

Grito en los pretiles - carátulaA raíz de la experiencia de mi primer libro Grito en los pretiles, había dicho que, con EL PEQUEÑO PERIÓDICO, en Medellín, tuve la oportunidad de reencontrarme con un sueño que acaricié y practiqué en mi primera juventud, en Cereté, Córdoba, y que finalizó con la brevedad del soplo de una ventisca. En este medio, que hoy ha catapultado al periodismo cultural, he podido afianzar lo que ayer quedó congelado en el alma por las adversidades propias de un rígido orden aldeano-feudal. Ha sido una nueva batalla, una escuela forjada alrededor de un grupo de estudio que tiene en el arte y la ciencia los estandartes para una estética en la reconstrucción del país. Mi percepción es que EL PEQUEÑO PERIÓDICO ha crecido, en un movimiento continuo, contribuyendo a derribar muros que se han erigido contra la libertad.
Después de mi primer artículo, extenso, en este vocero de la cultura, sobre la venta de ISA e ISAGEN, titulado “Matando la gallina de los huevos de oro”, pasando por publicaciones esporádicas en grandes medios, hasta hoy, he podido aprender la importancia de abreviar, de utilizar con contundencia los verbos y con precisión los adjetivos. Este periódico me ha enseñado que la batalla por subir la cuesta de las palabras es dura y prolongada.

Columna que Álvaro Jiménez Guzmán alimentó durante varios años en EL PEQUEÑO PERIÓDICO y de la cual nació el libro

Columna que Álvaro Jiménez Guzmán alimentó durante varios años en EL PEQUEÑO PERIÓDICO y de la cual nació el libro

Grito en los pretiles: entre el dolor y la esperanza, publicado en el 2007, a propósito de los 25 años de EL PEQUEÑO PERIÓDICO, son crónicas breves, una especie de mezcla entre la narrativa con visos de poesía y la opinión sobre diversos acontecimientos, recogidas en mi columna habitual del mismo nombre en este órgano de la expresión moderna. Pude materializar aquí aquel aprendizaje de la síntesis. La lucha por un espacio para difundir el pensamiento crítico es también el respeto por el derecho para que otros lo hagan. Renové, así, la trama, pero el hilo no estaba hilado, ni el tejido terminado. El trabajo apenas empezaba. En los vagones de este tren me embarqué para reanudar, en sus huellas, las propias.

EL PEQUEÑO PERIÓDICO me permitió resistir con dignidad, como reza el lema de su penúltimo número, después del cual, el número 100, con el lema de la inmortalidad, cerrará su capítulo de treinta años de existencia física. Otros temas, como los puntos cardinales, o los cuatro elementos esenciales de la naturaleza, jugaron su rol para potenciar mi pensamiento, la importancia de investigar y la crítica. Un fenómeno novedoso de esta estirpe de la cultura, sólo era posible encontrarlo en este medio. La resistencia, por ejemplo, hizo parte consustancial de la huella impregnada por el periódico en su largo peregrinaje. Y no morirá pese a que el papel en el que reposan sus letras no lo batirán los malos vientos para enterrarlo. Se podría decir heredero de Netzahualcóyotl, “coyote hambriento”, soberano chichimeca de Texcoco: cuando cantaba su sed de inmortalidad, no quería nunca desaparecer, quería ir donde no existiera la muerte y se alcanzara la victoria. Somos de esta estirpe porque, según Henry John Kaiser, para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir convencido, no de que somos longevos, sino inmortales.

aljiguz@une.net.co

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Termina la travesía

Por Nubia Amparo Mesa G.

La fuerza de una historia reside en el desenlace. Hay finales contundentes, sabemos que no habrá futuro para esos personajes con quienes ya habíamos establecido una relación. Y aunque comprendemos que nada podría cambiar su rumbo, nos duele. Pero hay finales abiertos que nos permiten poner en juego la imaginación.

Estos cinco años han sido una experiencia de aprendizaje permanente.

Estos cinco años han sido una experiencia de aprendizaje permanente.

Mi historia en EL PEQUEÑO PERIÓDICO se inició en 2007. Asistía a las tertulias literarias dirigidas por el escritor Ángel Galeano Higua y él nos invitó a escribir en el periódico. Durante 20 años de ejercicio del periodismo había estado atada a las agendas noticiosas y al lenguaje frío y sin matices de la noticia, acostumbrada a la inmediatez, a citar cifras y transcribir declaraciones con una limitada reflexión apenas necesaria para no tergiversar la información.  Pero ahora se abría una nueva dimensión. Recorrer un camino por la complejidad de las ideas, por la búsqueda del sentido en las historias, por la riqueza de las palabras.

Estos cinco años han sido una experiencia de aprendizaje permanente. Cada edición ha implicado un intrincado viaje hacia mi interior. Primero, la reunión para proponer los temas. ¿Cómo abordar asuntos tan complejos y abstractos como “los espejismos” o “lo esencial” o “la democracia”. Luego, las lecturas y discusiones para intentar hallar la historia, el enfoque, el tono. Largas conversaciones con referencias a obras y autores como punto de partida para el viaje. Acuerdos y desacuerdos, renunciar a esa manía nuestra de “tener la razón”, desvíos que nos conducían a nuevos escenarios. La mesa de un café o de una biblioteca como oficina. Y, en todo caso, la búsqueda estética y la complicidad creativa.

Ha sido un viaje exquisito. Termina la travesía, hemos tocado el puerto de destino y debo despedirme de la tripulación.

Ha sido un viaje exquisito. Termina la travesía, hemos tocado el puerto de destino y debo despedirme de la tripulación.

Hacer parte de EL PEQUEÑO PERIÓDICO no ha sido un simple acontecimiento.  Ha sido un ejercicio de búsqueda, de fecunda conjunción entre la disciplina y el goce. Soñar, imaginar, persistir, y practicar la escritura como forma de resistencia ante las estupideces humanas que diariamente nos acechan.  Encontrar que después de cada edición algo en mí ha cambiado, como un viajero que regresa después de haber penetrado en regiones desconocidas, aunque no haya encontrado respuestas, y más bien se hayan multiplicado sus dudas y ampliado sus asombros.

Ha sido un viaje exquisito. Termina la travesía, hemos tocado el puerto de destino y debo despedirme de la tripulación. El capitán y los marineros se aprestan a buscar nuevos rumbos. En el horizonte anchuroso quedan muchos misterios por descubrir y en mi bitácora de viaje guardo como un tesoro invaluable los momentos compartidos.

EL PEQUEÑO PERIÓDICO entrega sus últimas páginas. Y hay algo bello en ese final que ha decidido su propio gestor. Porque, después de todo como dice J-Sender, el final es “el último rasgo de intención que puede permitirse un escritor”. Siento que es un final abierto, de esos que nos permiten preguntarnos qué vendrá luego, de esos que nos obligan a imaginar el destino del protagonista cuando lo vemos alejarse sin prisa por un camino que serpentea hacia la cumbre de una montaña sagrada.

nubiamesa456@gmail.com

Publicado en la edición impresa No. 100 de EL PEQUEÑO PERIÓDICO.

Las ilustraciones corresponden a la obra del pintor Luis Berrío, tomadas de la serie El río de la vida.

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Una estratagema al alcance de todos

Saúl Álvarez Lara

Amanecer - Luis Berrío, óleo - De la Exposición "El río de la vida", 2012.

Amanecer – Luis Berrío, óleo

La inmortalidad es una estratagema para enfrentar el dilema fundamental de los mortales: la ignorancia de lo que viene después de la muerte. La inmortalidad es la solución a la duda y al miedo a lo desconocido que surgió como un estado intermedio en: la inmortalidad del alma. La del cuerpo no es viable. Sin embargo la duda permanece y la inmortalidad del alma es un concepto difícil de abarcar porque es como la sombra que sigue el cuerpo a todas partes, se mezcla con todas las cosas, toma su forma, cambia de color y siempre está. Dicen que si un humano no produce sombra es porque está muerto, significa que entre alma y sombra hay coincidencia. Al morir, el alma abandona el cuerpo, como la sombra.
Espero que haya sido Borges quien dijo que solo moriría cuando ya nadie recordara sus textos. Digo que espero que haya sido Borges porque pudo haber sido otro y siempre creí que había sido él. Sea quien sea quien haya dicho aquella frase, situó la inmortalidad al mismo nivel de la memoria, es decir, a una altura alcanzable, tangible, donde es posible llegar. Todos somos inmortales y no es un exabrupto. Mientras la memoria viva.
La memoria, es bien sabido, transita por los parajes de la cotidianidad, en algunos casos va por autopistas amplias, de ocho carriles, con gentes a lado y lado y en otros por caminos de herradura difíciles y de acceso limitado, sin embargo circula, llega donde tiene que llegar y cumple lo que tiene que cumplir. “La memoria es algo que a veces hace reír y a veces hace llorar”, fue el epígrafe de un documental del que solo recuerdo eso.
Entre alma y memoria está el espíritu. Hay quienes pasan la vida cultivando el espíritu. Hace poco pregunté a un artista cuánto tiempo llevaba dedicado a su obra. No respondió de inmediato, me pareció que pensaba una respuesta pero en realidad la tenía desde el principio. Toda la vida, respondió. Otro, a quien preguntaron si no le pesaba su trabajo, dijo, cuando a uno le gusta lo que hace no vuelve a trabajar nunca más.

Viajero del río de la vida - Luis Berrío, óleo. De la Exposición "El río de la vida".

Viajero del río de la vida – Luis Berrío, óleo

De eso trata, entonces, la inmortalidad: de vida, de trabajo, de tiempo, de memoria, incluso de alma y de sombra. Inmortal es John Lennon cantando Imagine” en la clausura de los Juegos Olímpicos de Londres y el chino que corrió por los aires en la inauguración de los de Beijing. Inmortal es el Guernica de Picasso. Inmortal es el Ulises de Joyce y El Aleph de Borges. Inmortal es el Correo del sur de Antoine de Saint Exupéri, hace poco recibí una chaqueta como la que él utilizó en esa novela y lo revivo cada vez que la uso. Inmortal es el Titanic a pesar de que se encuentre en lo más profundo de las aguas. Inmortales son los goles de Pelé que se repiten hasta el infinito. Inmortal es la Marilyn de Niágara aunque se ignore aun cómo murió. Inmortal es Hamlet cada vez que un actor sube a escena y habla con su voz. Inmortal es Steve Jobs en sus computadores.
Es inmortal quien vive en la memoria. Una publicación que abre sus páginas a la cultura, a los libros, al libre pensamiento, a la participación. Que dedica espacio y tiempo a la poesía y a la literatura y al arte. Que cultiva el espíritu, que circula y vive y fracasa y triunfa y de un momento a otro cesa, quedará sin duda en la memoria. Es inmortal.

saulalvarezlara@gmail.com

Publicado en la edición impresa No. 100 de EL PEQUEÑO PERIÓDICO.

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