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Archive for 23 mayo 2015

El poder de una mentira

Sara Castillejo Ditta

sorditta@gmail.com

Un hombre con historial judicial limpio fue falsamente sindicado por un confeso criminal de haberle pagado para matar. Esta mentira le costó la pérdida de su empleo, el distanciamiento de su familia, el señalamiento de los medios y el encierro. Finalmente todo fue un error, la justicia le absolvió: perdone Wilmar Vera estos dos años de prisión, fue que el asesino se equivocó.

 

La bienvenida

La bienvenida

 

Pereira, Risaralda, 18 de marzo de 2011

Es hora de almuerzo y dos hombres jóvenes de camisa blanca llegan al restaurante vegetariano Flor de Loto, sobre la calle 22. No se conocen. Uno de ellos saca su celular para chatear y el otro lo observa en la distancia. A las 2:20 de la tarde cinco disparos de un revólver calibre 38 largo retumban en la estancia. De las dos camisas blancas una está intacta, la otra manchada de sangre.

dsc_0121El sujeto de la camisa incólume guardó su arma y huyó en un taxi. El herido murió minutos más tarde, antes de poder recibir asistencia médica, se llamaba Alexánder Morales Ortiz, contaba 27 años y era padre de un menor. Popularmente le llamaban Chamaco, y era precandidato al Concejo Municipal de Pereira por el Partido de la U. El asesino fue Carlos Andrés Velásquez Villada, un año menor que su víctima, La Policía lo atrapó más tarde, mientras escapaba por la calle Las Aromas del municipio Dosquebradas.

Carlos Andrés llevaba consigo un millón doscientos mil pesos con los que intentó sobornar a los oficiales, por eso, además de vincularlo por homicidio agravado e imputarle cargos por porte ilegal de armas de fuego (le hallaron dos), fue acusado de cohecho por dar u ofrecer. El proceso por dichos delitos terminó con una sentencia condenatoria a 34 meses de prisión para el joven.

Continuaba, sin embargo, vinculado al proceso por el homicidio de Alexánder como autor material. Había pasado ya un año desde el crimen cuando el sicario expresó su intención de colaborar con la justicia a cambio de beneficios en su situación jurídica, entonces la fiscalía ofreció aplicarle el principio de oportunidad. En estas circunstancias, Carlos Andrés involucró como coautores a Yilder Antonio Aricapa Motato y Wilson Espinosa Marín, y sostuvo, además, que el determinador del hecho habría sido Wilmar Albeiro Vera Zapata, periodista y docente universitario.

 

La captura

Caldas, Antioquia, 7 de junio de 2012. Wilmar es jurado de un proyecto de investigación del pregrado de Comunicación Social y Periodismo en la Corporación Universitaria Lasallista -CUL-, donde es docente vinculado. Está acompañado por Pablo Andrés Vélez, monitor de la asignatura de Periodismo informativo, y Ángela María Correa, coordinadora del pregrado. Cuando son las 11 a.m. Pablo se despide, fue el último estudiante que vio libre a Wilmar. Treinta minutos después el profesor llamó al celular de Ángela David, su esposa. -No se preocupe -le dijo- me están deteniendo dizque por la muerte de Alex, pero cuando lleguemos a Pereira esto se va a arreglar-. En ese momento seis agentes de la Sijin lo esposaron en la rectoría de la CUL y se lo llevaron hasta la antigua sede del Tránsito de Medellín, en la Estación Caribe del Metro, desde donde salieron a las 5:00 p.m. hacia el Aeropuerto Olaya Herrera. Allí abordaron un monomotor de La Policía rumbo a la capital de Risaralda.

Cuando Pablo leyó la noticia ese mismo día en La Tarde, prensa risaraldense, pensó que era una broma. Muchos otros pensaron lo mismo, el artículo que informaba de la captura del profesor fue acusado de mentiroso y malintencionado por varios estudiantes que lo compartieron y comentaron en redes sociales recién fue publicado en la web del periódico. Nadie podía creer que Wilmi, como es conocido por sus estudiantes, pudiera estar involucrado en un proceso penal por homicidio.

A la mañana siguiente se realizó la legalización de captura y la imputación de cargos ante un juez de garantías que ya conocía el caso, pues él mismo había realizado esa diligencia un año antes para Carlos Andrés. Mientras se desarrollaba el procedimiento el juez iba recordando en voz alta momentos de la captura del sicario, llamaba la atención cada tanto sobre la soltura del joven para citar artículos del Código Penal, aducía que aquello debía ser por sus 3 años de formación en Derecho en la Universidad de Antioquia, eso lo convertía casi en un colega. Más adelante se probaría que Carlos Andrés falsificó esos estudios, así como otros documentos.

El procurador del proceso intervino para increpar a Wilmar, le parecía un pésimo ejemplo para darle a sus alumnos, una deshonra para el gremio. La sala estaba repleta de estudiantes de la Universidad Católica Popular de Risaralda -UCP-, donde el docente trabajó anteriormente, que protestaron ante el señalamiento, la algarabía se extendió por el recinto hasta que el juez pidió orden y el procurador se sentó. El alegato se fue largo y el profesor fue finalmente sindicado a las 9:00 p.m.

 

El Caso

Wilmar y Alexánder se hicieron amigos en la UCP, cuando Wilmar era docente del pregrado de Comunicación Social en el que Álex estaba inscrito. En 2009 el muchacho suspendió sus estudios y se trasladó a Bogotá. Allí comenzó a relacionarse con políticos del Congreso de la República y pronto alguien le habló de un negocio, al parecer muy rentable y completamente legal: La inversión en una mina de carbón en La Jagua de Iribico, municipio del César. Como ambos amigos nunca perdieron el contacto, Alex le comentó el negocio al “viejo Wil”, pero éste sentía ciertas reservas, pues la ganancia en el corto plazo era del doble: por una inversión de cincuenta millones se le prometía ganar cien en cuestión de meses.

Sin embargo, en una conversación con el padre de Álex, Gerardo Morales, éste convenció a Wilmar de la inversión asegurándole que, en su condición de abogado, había constatado la legalidad del negocio al punto que él mismo invertiría también. Así, Wilmar juntó sus ahorros, vendió su automóvil, hizo un préstamo y se asoció con un hermano, que también vendió su carro para reunir el monto requerido. Gerardo y Álex le hicieron la intermediación para formalizar su participación en el negocio, y Alexánder le firmó un compromiso donde hacía constar que si algo salía mal él mismo reembolsaría el monto completo.

En febrero de 2010 Wilmar fue invitado por Manuel Vega, quien estaba al frente del negocio, a una reunión de inversionistas en Bogotá para firmar los documentos y celebrar que todo estaba listo para empezar. Tendría derecho a un módulo en la mina con una volqueta y una retroexcavadora. Hyundai proveería los vehículos y por eso allí estaba también el Gerente de la compañía. Los trabajos empezarían quince días después.

Pasados dos meses, un inversionista de Cali, que había hipotecado su vivienda para juntar el capital, viajó a Bogotá en busca de Manuel para pedirle explicaciones sobre el retraso y éste no lo quiso atender. El Gerente de Hyundai sólo había recibido 5 millones de pesos como adelanto de la compra de las 10 volquetas. Wilmar llamó a otros inversionistas para saber su situación y luego a Álex para contarle lo que estaba pasando.En junio de 2010 Manuel llamó al profesor para decirle que el negocio se había dañado por su culpa, que estaba fuera y que le reconocería 15 millones. No le devolvía los 50 por que Álex no se los había entregado completos. Wilmar estaba inquieto, pero le aliviaba saber que tenía el compromiso firmado por el Chamaco.

El profesor renunció el 17 de diciembre de 2010 a la UCP y se trasladó a Antioquia con su familia. La Corporación Universitaria Lasallista lo empleó como docente de planta, allí cumplía tareas administrativas y dictaba las clases de Periodismo Informativo I y II. Seguía conversando con Álex cada 15 días, se enteró así de sus aspiraciones políticas. El muchacho tenía la ilusión de ser concejal de su municipio, había pensado incluso que de esa forma podría suplir la deuda que aún tenía con su amigo, a través de contratos con la Administración Pública. En esas estaba cuando murió. Para cuando el autor material suelta el nombre de Wilmar, las autoridades policiales ya hacía tiempo que habían descartado la hipótesis de un asesinato político. El Coronel Gonzalo Londoño, Comandante de la Policía de Pereira, defendió la nueva tesis de que Wilmar habría contratado sicarios para vengarse de su ex alumno por la pérdida del capital invertido en el negocio. Para el Coronel el caso era bastante claro, se trataba de

un móvil económico. Dadas las circunstancias, el docente fue encerrado en prisión por dos años y tres meses, tiempo que duró el juicio, en el patio 1 del penal San Bernardo, ubicado en Armenia, municipio de Quindío. Como muchas otras cárceles del país, en esta no hay una distinción entre sindicados y condenados, por lo que el profesor estaba encerrado con unos y otros, y todos recibían un trato igual.

 

El proceso

Wilmar es egresado de Comunicación Social – Periodismo de la Universidad de Antioquia, hizo su Maestría en Historia en la Universidad Nacional, sede Medellín, y es especialista en Pedagogía y Desarrollo Humano de la Universidad Católica Popular de Risaralda. Trabajó 6 años como redactor en El Colombiano y en 2007 publicó el libro Entre el temor y la simpatía. La Segunda Guerra Mundial vista desde la prensa colombiana. Tiene carácter de reportero, de curioso observador, de analítico escucha, de escritor. Por eso aquellos dos años estuvieron atravesados por las letras: las que le enviaron con asiduidad sus estudiantes y las que él mismo les devolvía, a veces como manuscritos donde nunca faltaba su grito de batalla !SOY INOCENTE¡ y otras en forma de crónicas que el portal Tras la Cola de la Rata le publicaba bajo el título de Crónicas Tras las Rejas. En una de ellas decía:

-La “vida” en una cárcel es un transcurrir monótono de horas y una lucha permanente por no enloquecer. Si fuera verbo, la conjugación más usada sería “esperanciar”: esperanciar que el fiscal caiga en cuenta de su error, esperanciar que el juez no sea subjetivo y cumpla como es su deber, esperanciar que la condena no raye con la sevicia, esperanciar que todos los elementos aportados por la defensa sean tenidos en cuenta, esperanciar que vengan beneficios a las condenas, esperanciar que el Santo Padre venga a Colombia y decreten 50 por ciento de rebaja, esperanciar esperanciar.

Su proceso fue una cadena de hechos lamentables. La Fiscalía General de la Nación informó en el comunicado de prensa 029 que, hasta el 31 de octubre de 2013, un año y cuatro meses después de la captura del docente, siete diferentes fiscales titulares y dos de apoyo, habían pasado por el caso. Nadie parecía dispuesto a asumir seriamente el caso, los fiscales entregaban razones médicas por las que no podían asistir a las audiencias a última hora y, uno de ellos, la programó para que cayera en su periodo vacacional.

En octubre de 2012 Wilmar renunció a salir de prisión por vencimiento de términos, consciente de que al hacerlo perdería la oportunidad de demostrar su inocencia. Con este mismo propósito, Juan Gonzalo Betancur, Herlaynne Segura, Abelardo Gómez y Adriana Natalia Gómez, amigos del profe, se agruparon en un comité de apoyo desde el que difundieron el caso por internet. Crearon el blog periodistawilmarvera.blogspot.com, el hashtag de twitter periodistawilmarvera, el grupo de facebook Razones para creer en la inocencia de Wilmar Vera, y se dedicaron a compartir las noticias que salían en los medios, las cartas que el profesor escribía desde la cárcel, a promover cadenas de oración por su liberación y otras actividades que permitieran mantener el tema vigente.

También hubo un apoyo de los estudiantes, padres de familia y profesores de la UCP que llenaron las salas en las primeras audiencias en el Palacio de Justicia de Pereira. La compañía familiar también ayudó, Ángela David, la esposa, y Carolina Zapata, la mamá, se las arreglaron para viajar desde Medellín cada domingo para visitar a Wilmar en el penal. Manuela, la hija del profesor, tenía nueve años cuando capturaron a su padre. Durante todo el tiempo de su aprehensión estuvo viviendo en Medellín, lejos de él y distanciada de su madre a causa de sus frecuentes viajes a la capital del Quindío. Ésta situación familiar desembocó en la pérdida de su año escolar. En el caso de Albeiro Vera, el papá del docente, un preinfarto lo dejó sin posibilidades de asistir a las audiencias de su hijo por recomendación médica, pues le causaban demasiada tensión.

 

Un encuentro revelador

dsc_0385Los meses transcurrían en la ausencia de acontecimientos relevantes para el proceso, a no ser por los constantes aplazamientos de las audiencias, hasta que, el 7 de diciembre de 2012, Wilmar fue ingresado temporalmente en La Perrera. Así le dicen los presos a la Celda de Recepción de la cárcel La 40 de Pereira, porque es un salón pequeño y encerrado que siempre está repleto, ese día había en su interior 18 hombres. Wilmar entró con otro preso, venían del Palacio y los dejaron allí mientras transportaban a un tercer recluso a su centro penitenciario correspondiente. Al entrar el ambiente era tenso, dos hombres estaban a punto de reñir. Uno de ellos era un skinhead que, llegado el momento, se calzó sus botas y le cayó a furiosas patadas a su desprevenido adversario, que no contaba con haberse metido, precisamente, con el “duro” del lugar. Pasado un rato el cabeza rapada se dirigió a Wilmar -¿Usted sí sabe quien soy yo? -y ante el rotundo no del otro prosiguió- Yo soy Carlos Andrés Velásquez Villada, yo maté a Alexánder, y tenía muchas ganas de conocerlo. Por su culpa he perdido mil millones de A la estupefacción inicial del profesor, siguió una necesidad de inquirir a su interlocutor. Le escuchó por un rato alardear de sus negocios ilícitos hasta que sintió que podía preguntar. ¿Por qué mató a Alexánder? ¿por qué sólo habló después de un año? ¿por qué lo incriminó a él? ¿por qué aún sostiene esa tesis?. Pero la única frase contundente que pudo sacarle Wilmar a su verdugo fue una contrapregunta: “¿usted qué le hizo a esa familia para que lo odien tanto?”. Desde ese momento el docente tuvo un íntimo convencimiento de que todo había sido un complot, y así empezó a nombrar su caso ante los medios. Pero más adelante hallaría nuevos motivos para reafirmarlo.

En 2013, el profesor se dio cuenta de un detalle peculiar mirando los expedientes de su caso. El abogado defensor de Carlos Andrés, el Procurador del proceso y el papá de Alexánder pertenecen a una misma fraternidad: los tres son masones. La conclusión se derivó de sus firmas, todos ponen los tres puntos en forma de triángulo que representan en la masonería el equilibrio perfecto entre la vida, el verbo y la luz.

Después de confirmarlo con Alberto Donadio, que pertenece a dicha logia, Wilmar dio por hecho que estaban confabulados, pues es un principio rector de los masones ayudarse entre ellos. La lentitud de su proceso, la ceguera del Procurador, los vínculos entre Gerardo y el abogado del sicario le parecieron entonces obvios.

 

El veredicto

Sólo fue hasta febrero de 2014 que Carlos Andrés declaró por primera vez en el juicio. Lo hizo a través de video conferencia, ya que su abogado consideraba un grave peligro para su seguridad llevarlo al Palacio. Al principio el skinhead no recordaba la fecha del crimen de Álex, pero cuando inició formalmente el interrogatorio éste ya recordaba hasta la placa del taxi que tomó. El sonido era pésimo, pero por el video se pudo determinar que, mientras respondía, el hombre miraba a alguien más que estaría ubicado detrás de la cámara. Cuando el juez preguntó si estaba acompañado, cosa que es ilegal mientras se entregan declaraciones juramentadas, un fiscal de apoyo salió en pantalla y se presentó. Se le ordenó entonces que se retirara de la estancia, nadie debía influir en el testimonio.

La madre y la esposa de Chamaco también declararon en contra de Wilmar, dijeron que Álex le tenía miedo y que en los últimos días estaba visiblemente angustiado por las insistentes llamadas del profesor para cobrarle el dinero. Lo extraño es que, un día después del deceso del joven, la esposa enviara desde su correo electrónico personal una emotiva nota de agradecimiento a Wilmar por la amistad que siempre le brindó a Alexánder. También, en diferentes interrogatorios, Carlos Andrés contradijo sus versiones y el juez contó por lo menos doce inconsistencias de su parte. No pudo vincular a Wilmar, entre otras cosas, porque aducía haberlo visto un día a una hora que se probó, bajo testimonio juramentado de sus estudiantes, que Wilmar estaba dictando clases en Caldas, Antioquia. Dadas las circunstancias, el 30 de septiembre de 2014 el Juez Quinto Penal del Circuito de Pereira declaró la inocencia del profesor. Carlos Andrés mintió, Wilmar no fue ni autor intelectual ni determinador. La familia, los amigos, los estudiantes que siempre le acompañaron rompieron en llanto y vitorearon junto con él. No así Gerardo, el padre de Alexánder, quien declaró para algunos medios que está dispuesto a apelar el fallo, ya que considera que falta a la verdad jurídica y que su hijo no era cualquiera como para dejar su muerte impune. Gerardo exigió verdad, justicia y reparación. -En la cárcel San Bernardo la noche empieza a las 4:00 p.m., a esa hora resuenan los pitazos de los guardias y se cierran las rejas. Por eso cuando Wilmar llegó a su celda, a eso de las 5:30 p.m., los ocho compañeros con los que habitaba yacían tumbados, a la luz del televisor.

El profe había caminado hasta allí con tranquilidad, sin alborotos ni aspavientos, perouna vez en su celda lo soltó: “¡salgo libre!”.

No es normal que alguien sea declarado inocente, es una situación más bien excepcional, pero en el caso de Wilmar era una noticia que los reos veían venir. Así que sonrieron, lefelicitaron a viva voz y, acto seguido, se “pirañaron” sus pertenencias, la más preciadasde las cuales era la despensa: una cajita con motivo de Galletas Festival que el profeprocuraba mantener llena de cositas que vendían en el kiosco, exentas de IVA, parapaliar el hambre nocturna. Esa noche no durmió, pasó en vela pero ya no “esperanciando” sino tratando de digerir la noticia de su liberación. Al día siguiente, estando ya los reos en el patio, el televisorpasó la noticia de su absolución y diez de ellos, con los que no había tenido mayor trato,aplaudieron y se acercaron a felicitarlo. Wilmar sonrió. Llegó el momento y la puerta azul del penal se abrió, ante los periodistas de Pereira y lacomitiva de recibimiento apareció la menuda figura del liberado. Camisa de cuadros y blue jeans, la ropa del día de la captura ahora quedaría también en la foto del día de la liberación. Apenas atravesar el umbral Ángela se lanza a su encuentro y le abraza, ambos cierran los ojos y se dan el beso de la libertad.

 

El día de los abrazos

6 días después Wilmar regresó al campus donde inicialmente le capturaron. Llegó con Manuela, que ahora es su inseparable compañía. De lejos se veía igual que siempre: la misma figura erguida, delgada, ágil, la sonrisa intacta, como si viniera de hacer reportería con todas las fuentes cubiertas. Feliz. De cerca era posible observar cómo habían crecido las sombras bajo sus ojos, cómo se habían arrugado y abultado, no eran signos de mero cansancio sino cicatrices que recordaban la oscuridad del encierro y la pesadez de los meses transcurridos. Llovió, como siempre en Caldas, pero el día mantuvo su alegría. De la oficina de Coordinación del programa al que antes pertenecía pasó a recorrer la plazoleta de comidas, la emisora y la capilla. En todas partes la gente se le acercaba con una sonrisa.

Resulta difícil encontrar palabras para el reencuentro, ese día los estudiantes, profesores, vendedores, aseadores y amigos del Wilmi le expresaron la dicha de volverlo a ver con un centenar de abrazos. Ana Sofía Buriticá y Nátaly Londoño, dos de sus más queridas estudiantes, le prepararon una bienvenida con flores y pequeñas postales que entre todos los asistentes le fueron entregando. “Bienvenido a despertarte con el verano arrasador de la Eterna Primavera”, “Bienvenido a utilizar la tina”, “Bienvenido a recitar fragmentos del Cyrano de Bergerac, a leer Soho y a burlarte de Uribe”. Bienvenido Wilmar Vera, profesor, amigo, a la libertad.

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NOTA: Publicamos este reportaje para sumar nuestra alegría por la libertad del periodista Wilmar Vera, a quien tuvimos la oportunidad de conocer durante la conmemoración de los 25 Años de El Pequeño Periódico en Pereira.

Agradecimientos especiales a la autora, Sara Castillejo Ditta.

Las fotografías fueron tomadas de https://escribohistorias.wordpress.com/2014/10/11/el-dia-de-los-abrazos/

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Sucedió en la Institución Educativa Lola González, barrio Santa Lucía de Medellín

Empezaron cantando el Himno

Empezaron cantando el Himno

Dos aprendices de brujo con Don Quijote y Dulcinea del Toboso

Dos aprendices de brujo con Don Quijote y Dulcinea del Toboso

La profesora Astrid Moncada, coordinadora del evento, Alvaro Jiménez G., Gabo, Helena García y Claudia Restrepo Ruiz

La profesora Astrid Moncada, coordinadora del evento, Alvaro Jiménez G., Gabo, Helena García y Claudia Restrepo Ruiz

Sancho entrevista a Dulcinea y Don Quijote

Sancho entrevista a Dulcinea y Don Quijote

Grupo danzas La guabina chiquinquireña

Grupo danzas La guabina chiquinquireña

Grupo de Danzas de la Institución

Grupo de Danzas de la Institución

La Coordinadora de la IE Lola Vélez recibe varios libros del Fondo Editorial de la Fundación Arte & Ciencia, para la biblioteca escolar

Dora Lucía Restrepo, Coordinadora de la IE Lola González, recibe varios libros en donación de la Fundación Arte & Ciencia, para la biblioteca escolar

Con una cabalgata los niños celebraron el Día del idioma

Con una cabalgata los niños celebraron el Día del idioma

La presentación del grupo literario  “El aprendiz de Brujo” en la Institución Educativa Lola González, fue el octavo punto de veinte que profesoras y niños prepararon para conmemorar el Día del Idioma. El 22 de Abril, ni siquiera el Paro Nacional de Maestros detuvo la realización de este evento en el gran patio de la escuela. Los aprendices agradecieron la invitación, anunciaron la entrega de algunos libros para la biblioteca  y el paso por cuatro de los grupos asistentes, una vez finalizada la izada de bandera.

Ángel, Claudia, Álvaro y yo conocimos en persona a Miguel de Cervantes Saavedra, a Don Quijote, a Sancho Panza y a Dulcinea del Toboso quien le dedicó una canción al noble caballero. Los niños del preescolar acompañaron las andanzas de Don Quijote montados en sus caballitos. Tuvimos la oportunidad de conocer y de posar para una foto al lado de Gabriel García Márquez. Escuchamos de su propia voz, las biografías de Jorge Isaac, Irene Vasco, Gabriela Mistral y Rafael Pombo, quien, como dato curioso se declaró ganador de un Nobel de Literatura. El dramatizado de su obra “La pobre viejecita” recordó la pobreza de la venerable dama.

Apareció en escena Jorge Velosa, el Carranguero de Raquira, como lo anunció la elegante maestra de ceremonias. Una de las composiciones infantiles de Velosa, “La ronda de las vocales”, fue presentada magistralmente por los niños de cuarto de primaria, dirigidos por una representante del Grupo Canchimalos, que apoya a la escuela los días martes y jueves después de la jornada escolar.

Escuchamos atentos dos poesías al libro y nos alegramos con los bailes preparados para esta ocasión: la guabina chiquinquireña, la zamba y la presentación de Jennifer López paisa. El día claro, despejado y cálido engalanó la celebración.

Los cuatro aprendices, cada uno con una varita mágica en su mano, visitaron cuatro grupos. Álvaro y Claudia leyeron textos de su autoría. Ángel y yo les contamos a los niños de dónde proviene el nombre de nuestro grupo. ¡Plaz! ¡Plus! ¡Paz!, fue el conjuro de tres sílabas que eligieron los niños de 5-2, para que el aprendiz de brujo con su magia moviera las cosas del salón de clase. Antes de que sonara la campana para salir a recreo, obsequiamos bombones a los niños, rifamos libros de “El Traído” y repartimos otras publicaciones de la Fundación Arte y Ciencia a las profesoras asistentes a la celebración. Fue una mañana conmovedora y diferente. La complicidad con la profesora organizadora: Astrid Elena Moncada Blandón, continúa vigente.

Texto de Helena García Martínez, Grupo Literario “El Aprendiz de Brujo”

Abril 27 de 2015

 

 

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