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Archive for 30 abril 2013

Invitado Especial

Un obrero universal

Ángel Galeano Higua

Gerardo Sánchez se forjó durante largos años e hizo el camino completo, el que todos los dirigentes debieran hacer sin excepción, desde la base obrera hasta la cumbre directiva.

Gerardo Sánchez se forjó durante largos años e hizo el camino completo, el que todos los dirigentes debieran hacer sin excepción, desde la base obrera hasta la cumbre directiva.

Encontrar un obrero con pensamiento universal no parece tarea fácil, pero que los hay los hay. Y cuando se nos revela experimentamos una alegría incrédula. Como cuando la cometa que construimos nosotros mismos se encumbra con los vientos de agosto.

Ya no recuerdo cuánto hace que conozco a Gerardo Sánchez. Parece como si siempre hubiera estado ahí, pendiente, listo a extender su mano generosa para ayudar a empujar las empresas más difíciles pero necesarias. Lo veo en las gestas de los años 70 imprimiendo su huella en la construcción de una nueva Central obrera que deslindara caminos con aquellas corrientes burocráticas y anquilosadas, cuyo prontuario de ineptidudes han quedado como una vergüenza nacional.

Gerardo se forjó durante largos años e hizo el camino completo, el que todos los dirigentes debieran hacer sin excepción, desde la base obrera hasta la cumbre directiva. Este hecho lo convierte en un caso singular dentro de esta sociedad diseñada para negarle el acceso al conocimiento y oportunidades a la mayoría de los colombianos de la ciudad y el campo.

Su espíritu de superación, su férrea voluntad e inteligencia le han llevado a realizar la hazaña de ingresar a una fábrica con su bachillerato incompleto y descollar entre miles de obreros hasta llegar a jugar un papel clave dentro de su organización para defender los intereses y estabilidad de los trabajadores.

Esa es la enseñanza que nos da este avanzado trabajador de Coltejer, quien llegó a convertirse en el principal artífice del salvamento de esta importante textilera en 2008, cuando prácticamente se había oficializado su liquidación ante la inviabilidad financiera y operativa.

Confusión y claridad

Gerardo Sánchez nació en Sonsón, Antioquia.

Gerardo Sánchez nació en Sonsón, Antioquia.

Sonsón - Con una rica tradición histórica

Sonsón – Con una rica tradición histórica

Quizás lo de avanzado tenga que ver con una grave enfermedad que lo afectó desde su infancia hasta su adolescencia y que por poco lo invalida dejando severas huellas en su cuerpo, por lo que él alega que la invalidez viene de la mente. Reanudó sus estudios primarios a los trece años, pero el tiempo de obligada quietud lo aprovechó leyendo con avidez a los grandes clásicos de la literatura y vidas de santos. Más tarde, como líder juvenil, publicó un periódico mimeografiado mensual con artículos de los colegios de Sonsón. Tenía un programa en la emisora del pueblo y una intensa actividad social en los barrios pobres. Era asediado por los grupúsculos revolucionarios afanados por los escasos estudiantes de la Universidad de Antioquia y la Nacional, lo que le creó una confusión tremenda entre esas ideas liberadoras, con lucha de clases inspirada en Marx, Engels, Lenin y Mao Xedong, y el acervo místico que había acumulado, casi hasta la contemplación.

Aunque sus mentores de la revolución lo instaban a ingresar pronto a la Universidad para reforzar su trabajo de masas, Gerardo, en medio de grandes penurias económicas suspendía sus estudios secundarios y emigraba en 1974 a Rionegro para trabajar en la planta que Coltejer tiene en la zona, por fortuna en el área de Ingeniería Industrial lo que le permitió conocer el proceso textil desde la apertura de la paca de algodón hasta el acabado de la tela, medir y controlar tiempos, manejar los famosos incentivos hoy en desuso y relacionarse con los operarios de toda la cadena.

El bicho del sindicalismo

Asamblea de obreros textileros

Asamblea de obreros textileros

No tardó mucho para que se le despertara el “bicho” del sindicalismo. Ingresó al Sindicato de Textiles Rionegro como secretario, iniciando una carrera que, afirma él, lo ha enaltecido y ayudado a crecer, le ha deparado grandes satisfacciones no exentas de desvelos y sinsabores, a los que atribuye su escaso pelo, ya encanecido.

Ha compartido, debatido e interpelado con ardor posiciones cercanas y contrarias a su pensamiento y práctica sindical, tal como lo aprendió al lado de maestros como Francisco Mosquera Sánchez, “verdadero timonel muy tempranamente perdido para la nación”, y de compañeros de viaje y de sueños en la construcción de “un nuevo sindicalismo forjado en el diálogo social, la concertación y las vías civilizadas en pos de solución a los conflictos, con capacidad de negociación, que nunca acuda al chantaje y que no cohoneste con vías de hecho, ni mucho menos con el terrorismo”.

Huelga obrera según la artista Clemencia Lucena

Huelga obrera según la artista Clemencia Lucena

Entre estos compañeros sobresalen Fernando Cadavid, líder obrero en Leonisa; Albeiro Franco, de las bananeras de Urabá; Camilo Torres, en Empaques; Félix Consuegra, en su sindicato en Coltejer, y “dos insignes desaparecidos: Jesús Hernández y Germán Restrepo, este último arrebatado de manera violenta por fuerzas oscuras en el momento más fructífero de su vida al servicio de los trabajadores”.

Entre tantos avatares se explica que haya tenido que descuidar capacidades referidas a la pintura y a la música; cuenta que la goma por la pintura se le acabó “al perdérsele el cuadro más querido en una Bienal de Arte de Coltejer”, y que la inclinación por la música se le trastocó al “no poder asimilar ni los ritmos ni los temas de la bendita juventud de ahora, por lo que mejor colgó la guitarra”. Pero algo muy vivo persiste en él: su estudio de la Historia del Arte y de la música, que lo mantiene tan cerca de la Fundación Arte y Ciencia y de EL PEQUEÑO PERIÓDICO, “que tanto se esfuerza porque llegue a los trabajadores con su fresco mensaje e impecable presentación”. Hombre de palabra, se convirtió durante muchos años en el corresponsal de nuestro periódico del Oriente Antioqueño.

Credibilidad: divino tesoro

Gerardo al frente con sus compañeros directivos se dirige a los trabajadores durante una celebración del sindicato.

Gerardo al frente con sus compañeros directivos se dirige a los trabajadores durante una celebración del sindicato.

Gerardo se precia de haber superado la mayor prueba a la que puede someterse un líder: la credibilidad. Dice que puede ser relativamente fácil mantener la adhesión de un grupo al que se haya llegado. Pero muy pocos como él pueden preciarse de haber prácticamente liquidado el Sindicato de Textiles Rionegro como producto del acuerdo de salvamento de Coltejer, para arrancar de cero en la nueva empresa con nuevo dueño mexicano, sin organización obrera por cerca de cuatro meses, hasta cuando hubo condiciones para crear el nuevo sindicato de industria, Sintracontexa, y aprobar en la misma asamblea de constitución el pliego de peticiones (“Dos logros en un solo envión”). La membrecía se ha cuadruplicado, cuentan con 1.700 afiliados en Itaguí y Rionegro, y una gran presencia en el Oriente Antioqueño.

Gerardo Sánchez firma la convención colectiva a nombre de los trabajadores de Coltejer. Enero 2013

Gerardo Sánchez firma la convención colectiva a nombre de los trabajadores de Coltejer. Enero 2013.

Esta excelente hoja de vida le ha valido para ser miembro del Consejo Directivo de COMFAMA, y del SENA en su Comité Técnico de la sede Oriente. Pero una distinción marcó su vida en el año 2010: la Orden de San Carlos en el Grado de Oficial, conferida por el Gobierno Nacional y que recibió de manos del Presidente de la República, “por sus altos servicios al sindicalismo y a la patria, y en la gestión de los Acuerdos Comerciales con los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea”. En la Confederación General del Trabajo, CGT, “Central que se ha distinguido por sus principios y valores éticos y humanísticos”, hace parte de la Subcomisión de Concertación Laboral de Antioquia y otros organismos que le ocupan el tiempo, salvo el que considera debe dedicarle religiosamente a Tita, su esposa, una reconocida educadora de Rionegro, con quien se considera en deuda perenne por haberle propiciado tantos espacios de crecimiento personal, y a su hijo Manuel Alejandro, joven profesional colmado de cualidades y valores, vinculado a una importante empresa antioqueña.

Este es, a vuelo de pájaro, el perfil de un hombre que ha sido capaz de superarse a sí mismo sirviendo a los demás. Un gran compañero y amigo, a quien rendimos homenaje de gratitud antes de pasar ésta, nuestra última página. Su vida es su obra. Su capacidad de entrega se yergue como una bandera victoriosa en esta sociedad envenenada de frivolidades.

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Publicado en la Edición impresa No. 100 de El Pequeño Periódico.

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Invitado Especial

Luis Berrío, el pintor del río

Ángel Galeano Higua

Una mancha sobre la tela y el mundo cambia por completo. Las fronteras entre lo real y lo imaginario saltan hechas añicos. La transgresión empieza. De esa mancha pueden surgir tomates, nubes, ríos, seres brumosos que nos invitan a ser manchas también, a transformarnos en viajeros del río de la vida.

El artista Luis Berrío y "Contemplación", una de sus pinturas sobre el río.

El artista Luis Berrío y “Contemplación”, una de sus pinturas sobre el río.

Luis Berrío hace mosaicos para poder vivir, pero vive para el Arte, para multiplicar las manchas maravillosas que pueblan su universo. También es ceramista y lee poesía y escucha música. No hace realismo, pero toma nota de todo a su alrededor. Vaya donde vaya, esté con quien esté, va capturando lo invisible, lo que sólo su mirada creadora percibe. Es un notario de lo inesperado.
Quizás sea un solitario gen familiar que navega por sus sangre y que se expresa ante lo espontáneo, ante lo oculto, “porque la vida es un lenguaje que debemos aprender a leer”. No hay tema ajeno para su imaginación que lo desborda, e impulsa a otros a remar su corriente salvaje. ¿Quiere exponer en nuestra sala?, le sueltan de pronto, cuando una pintura ha penetrado un alma sensible.
Un lapso para el delirio. Atrás quedan los Músicos del Renacimiento, expuestos en el Club Campestre. Ahora vendrá otra mancha. El milagro se da: El río de la vida. Y el juego de acertijos se inicia. Mancha va, mancha viene. Fluyen barqueros: “Siempre me han gustado los barqueros”, aparecen canoas, manglares, brumas.

Viajero del río de la vida

Viajero del río de la vida

“Los cuadros deben decir del estado emocional del autor, cada cuadro es otro momento para vivir diferente… Entendí que la barca es una metáfora de este viaje de la vida”. Pero no todo es mero fluir: “soy muy autocrítico con mis monstricos”.
Es enfático: “Hay que apoderarse de los sueños”, porque con ellos podemos ayudarnos a sacarnos las cosas de adentro. “No puedo apagar este incendio que tengo, tampoco puedo parar en seco”. Busca el reposo en la poesía, en el yoga, en la meditación, y eso hacía después de terminar el último cuadro, Contemplación, cuando un río de lágrimas brotó de sus ojos. “Sabía que estaba vaciándome de mis miedos”. El artista no se guarda nada. “Lo que más me gusta es que la gente se queda con los cuadros”.
Varias de las pinturas expuestas en la Biblioteca Piloto sirvieron para el libro Cuando el río suena, del Grupo Literario El Aprendiz de Brujo, descubriéndose mutuamente ambas formas de narrar el río. Así fue como conocimos a Luis Berrío, navegantes como él, del río de la vida. Nosotros con las palabras, él, con el color. Con las manchas, que esparce para volver a crear el mundo.
Al despedirnos me cuenta que su próxima obra será “Amuletos para el viaje, remos de cerámica quemados en fogón de leña”. Agua y fuego. ¿Otras formas de la mancha? Lo veremos.
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Publicado en El Pequeño Periódico Edición impresa No 100

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