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Archive for 28 enero 2012

 Disquisiciones en torno al libro “Abro la noche”  

Por Antonio Botero Palacio

 

Poesía y no verso

Abrir las puertas de la noche no es fácil. Alumbran su misterio y su insondable soledad luceros tránsfugas que desnudan la intimidad de los soñadores. Se prenden a su inasible transparencia, atadas con lianas inconsútiles, escaleras de sueños, donde la luna cómplice pinta la palidez de los muertos que viajan por los caminos de lo incierto o arrojan al infinito las gélidas cenizas que van a finiquitar “en la boca del olvido”.

Abrir las puertas de la noche es llenar el horizonte de espejos multiformes.

David Marín Hincapié, que es apenas un niño travieso de la poesía, invoca una temática que adjetivan el frío y la nostalgia y alimentan “los delicados pájaros del delirio”. El sueño acurrucado en “el vientre de la noche”; “la lengua de la noche mostrando la puerta del olvido”; el mar, que “es el grito que arroja la desnudez del agua” y, la noche donde “los pezones surgen como una elongación divina de lo oscuro”.

Así discurre iluminada de magia la poesía de este joven poeta que: “Puestas las manos sobre la piel de las palabras”; en su viaje nocturnal “se hunde en la noche que es de pelusa tibia”, para regresar con un cansancio prematuro, “Quizá después de haber recorrido mis silencios, mis desfiladeros, mis indescifrables caídas, mi noche ebria”.

No entiendo hasta donde el alma del escritor que apenas inicia la jubilosa carrera trasteando infinitos y saboreando las primicias de la metáfora, –no entiendo– esa desatada propensión a gravitar en los peligrosos mundos de un saudade, más natural para viejos y son incomprensibles sus palabras: “Cuando el ave traza el canto puedes escuchar la sinfonía de no creer en la esperanza”.

Su altiva juventud es la borrosa imagen de un potro salvaje que se detiene al precipicio que le ofrecen las reconditeces de lo abstracto, y, es precisamente en ese momento cuando le asaltan: “El gesto inocente de la mariposa que muere”, “el temblor del niño”, “una mano que se aferra a la otra”, para exclamar en su demencia: “He llegado a la muerte, lo sé”.

Como figuras fantasmales, trascienden en su obra los signos de la oscuridad, y lo grita desvergonzadamente desde la cúpula de sus veinte años: “Soy un fantasma de la palabra, me digo. Debo decir adiós a las visiones de la vida, del nombre, del poema, definitivamente”.

David Marín Hincapié - Abro la noche

Este poeta, símbolo de una juventud, lanza en ristre, está plantado en el escenario de sus sueños enfermos y es, sin duda, el actor principal de una tragicomedia escrita con pinceladas de sangre, pero, que, en su grito dolorido, definitivamente tiene el encanto de una voz en tono mayor donde desembocan apretujados todos los gritos de un porvenir maravilloso.

Este retazo de juventud con todas las banderas, de la locura, de la esperanza, de la fantasía y de los sueños echadas al viento llegará, indudablemente muy lejos si encuentra los caminos del amor y de la constancia. Creo en su palabra: “No son los libros lo único dispuesto para leer. Se pueden leer las estrellas, las nubes, las manchas de las lagartijas… y saber lo que dice el agua inmóvil, es entender que lo bello en el mundo se reduce al silencio”.

antonioboteropalacio@hotmail.com

Notas: Abro la noche, de David Marín Hincapié, Edit. Fundación Arte & Ciencia, 2011. Beca de Poesía Joven Alcaldía de Medellín.

Tomado de El Pequeño Periódico No. 95, Dic. 2010

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Sueños con jaguares

Por Ángel Galeano H.

 

Isabel Crooke Ellison, Historias de jaguares.

Antes de abrir la cajita oyó los chillidos. Quería un conejo, pero resultó un gatito con pintas blancas y negras, regalo de sus padres al cumplir 5 años. Esta escena se abre paso en los recuerdos de Isabel Crooke Ellison, cuando su país se reconstruía luego de que la aviación nazi lo sometiera a un largo, sistemático y criminal bombardeo. Pero los ingleses no se rindieron nunca y con su heroica resistencia y posterior reconstrucción, escribieron una de las páginas más bellas de la Historia de un pueblo en defensa de su libertad.

Barichara, Santander (Foto de angel galeano h)

La conocimos en uno de los pueblos más hermosos de Colombia: Barichara, a donde llegó hace poco más de tres décadas, graduada en Historia y Arqueología de la Universidad de Southampton, Inglaterra. Recuerda que en su infancia siempre estaban viajando. Sus padres estudiaron drama (teatro) pero después de la guerra fue difícil conseguir trabajo. En los ratos que la lucha por sobrevivir les dejaba, su padre aprendió a esculpir la piedra y su madre daba clases de pintura. Cuando Isabel tenía 4 años fueron a vivir a una casa grande en las afueras de Londres, con un jardín de rosas, hortensias y árboles. “Ahí empiezan mis recuerdos más claros”. Representaban cuentos de doncellas salvadas por los caballeros del Rey Arturo, luchas entre indios y vaqueros, encantos entre brujos y hadas, se convertían en los seres de los cuentos de Grimm y de Julio Verne. Esas historias nos las contaban nuestros padres antes de acostarnos.

Fue en aquella casa donde le regalaron el gatito, al que llamó Bunny (diminutivo de conejo en inglés), que “llegó a ser el centro de la familia, nos acompañaba a la escuela y a la playa. Murió de viejo, ya estando yo en Colombia”.

Universo en el patio

Edición No. 95

Su padre tenía el taller en un rincón del jardín. Por la amplia ventana Isabel y sus hermanos, en compañía de sus animales de felpa, lo veían trabajar. Simulaban peleas entre los juguetes para conseguir mejor sitio y “mi papá, en vez de regañarnos y exigir que le dejáramos trabajar, ofreció dulces a “los animalitos”. Desde entonces alineábamos nuestros juguetes y golpeábamos: Somos los niños del asilo de los pobres de Oliver Twist (obra de Dickens), por favor regálenos dulces”. Cansado de los juegos les propuso un trato pero si prometían no molestarlo: les contaría qué hacían esos animalitos por la noche mientras ellos dormían. Salen de casa, dijo. ¿Cómo lo sabes papá? Cuando bajo a la cocina les he visto escabulléndose por la puerta principal. ¿Y para dónde van? Eso se lo cuento si no vuelven a interrumpirme en el trabajo… Y volvió la paz a su taller porque no querían perderse sus historias. De allí surgió la afición de los tres hermanos por escribir cuentos.

A los siete años sirvió de modelo para que los amigos de Keith, su padre, la pintaran. A los diez la familia se fue a vivir a un antiguo pueblo de pescadores junto al mar. Su madre fue nombrada profesora de arte y aprovechaba cualquier momento libre para pintar en la casa, preparaba obras para las exposiciones de verano. La casa siempre olía a trementina. “Teníamos que escapar de mi mamá, pues donde quiera que estuviéramos nos decía: ¡No se muevan!”, para pintarnos.

Colombia, destino inesperado

Gato noveux papel mache – Isabel Crooke Ellison

“A mi padre le fascinaba el arte y la cultura de las tribus de América del Norte. Mientras hojeaba libros sobre esa cultura nació en mí una atracción por la arqueología y la antropología”. Terminando la carrera, su interés desvió hacia suramérica. Empezó a mirar las posibilidades de trabajar en América del Sur: México, costoso y muy nacionalista; Venezuela, no ofrecía contacto con comunidades indígenas; Perú ofrecía potencialidades. Se presentó una opción con la Universidad de los Andes en Bogotá: trabajar como ayudante de un arqueólogo norteamericano en el Vaupés, Colombia.

Llegó a Barichara por referencias. “Es un pueblo pujante y bello por su arquitectura y sus paisajes. El clima es delicioso. Todavía es un pueblo sano”. Una de sus maravillas naturales es el mirador desde donde se puede disfrutar la vista del río Suárez entre las montañas. “Por estas razones ha atrapado la imaginación de muchos pintores, escritores, músicos y escultores”, dice Isabel. Fundada en 1705 por Francisco Pradilla y Ayerbe, Barichara se encuentra a media hora de San Gil y a tres de Bucaramanga. Monumento nacional en 1978, la leyenda habla un árbol florecido en la plaza y por ello se llamó Vara florida. Cuando el árbol se cayó, fue Vara-echada, de donde salió Barichara, que en dialecto guane (derivado del chibcha) significa “lugar para el descanso”. Un legendario camino empedrado conecta a Barichara con Guane (descubierta por Martín Galeano en 1540), cuna inmemorial del Imperio Guane.

El único presidente santandereano que ha tenido Colombia es Aquileo Parra, oriundo de Barichara, líder del liberalismo radical, de quien sus pobladores se muestran orgullosos: la casa donde nació es Casa Museo y la principal biblioteca lleva su nombre.

Remedios la bella subiendo al cielo- Isabel Crooke E

Isabel Crooke Ellison es una de las artistas que llegaron allí para vivir, es decir, para prestar sus servicios como médica, antropóloga, historiadora, y desarrollar su talento como pintora, ceramista y escritora. ¿Cómo pueden darse tantas expresiones en una persona? Sin duda a su talento y a su mente abierta, su imaginación desmesurada, su vocación de servicio, su corazón generoso y la búsqueda constante de la belleza que brilla en sus ojos azules de felino.

Sueños con jaguares

Y hablando de felinos, su afinidad con ellos se reavivó en los años de convivencia con los Murui- Muinane (indígenas Huitotos del bajo Putumayo), con quienes aprendió algunos secretos de sus tradiciones cuando, recién llegada a Colombia, se integró con el Instituto Colombiano de Antropología. De sus experiencias con las comunidades indígenas, vio la necesidad de estudiar medicina para poder servirles mejor, estudios que adelantó en la Escuela Juan N. Corpas. Y después, cuando como médica visitaba las comunidades indígenas en las brigadas de salud, se presentó otra ventaja de ser no sólo mujer sino también médica. Como mujer, no representaba ninguna amenaza, como médica podría establecer una relación con el sacerdote – médico tradicional, fuera payé, mamo, chaman o  jaibaná, de igualdad. Y aún mejor, “establecida mi posición para con el sacerdote-médico de la comunidad, las mujeres, más detallistas y dispuestas a charlar y comentar la cotidianidad, estaban felices contándome cosas que como antropóloga me hubiera costado muchos meses averiguar”.

Aquellas experiencias vitales fueron asimiladas por su gran sensibilidad. La marcaron. Recogió con amor y respeto los mitos, cuentos y leyendas que los indígenas conservaban celosamente y los escribió en su libro Sueños con jaguares, que ella misma ilustró bellamente. En cuanto a sus encuentros con jaguares, “me vi cara a cara con una pantera negra que había bajado a tomar el agua de un pozo. Sin darme cuenta llegué a la orilla, el susto fue grande pero por fortuna estaba al otro lado del laguito”. Se vigilaron mutuamente por un momento. “Su mirada fue triste, y poco después, con un rugir casi de dolor, se volteó y se perdió entre el rastrojo”. Fue tal la impresión que luego escribió este poema:

El jaguar

El viejo jaguar se asomó

entre la fronda jaspeada

y en la laguna apacible

empezó a saciar su sed.

Del  otro lado de las aguas

yo temerosa, lo miraba:

él, con ancestral percepción

me observó con magnífico desdén.

Su rugir majestuoso

hizo cimbrar el eco del ayer perdido.

Y el Dios Jaguar,  el Sol Jitoma

y el alma del iya+gma *

se esfumaron para siempre

en el follaje.

(*) hombre sabio o capitán entre los Murui

 

Las vidas del jaguar

Sueño con jaguares – libro de Isabel Crooke E.

“Mis otros encuentros con jaguares vivos fueron con sus sombras, el rugir en la lejanía, una huella, o los mismos chamanes que, según ellos, tenían la capacidad de convertirse en esos felinos”. Un día, cuando vivía con los murui-muinane, llegó la noticia de que el chamán de un pueblo cercano, por ese tiempo enemistado con el nuestro, estaba enfermo y cojeando. “¡Lo supe!, gritó el capitán, yo vi un jaguar andando furtivamente no lejos de aquí y le disparé. Quedó herido. Eso le enseñará a ese brujo a no molestarnos”, dijo.

El gato es un ser con quien Isabel Crooke se siente de tú a tú. Como alma gemela. Quizás por eso los indígenas vieron en ella la enigmática y poderosa imagen del jaguar, animal sagrado. “Su pelo y sus ojos son de gata”, le dijeron los indígenas. Y tienen razón, también nosotros al verla hemos percibido una gata en sus ademanes, y en sus ojos azules el brillo enigmático y vivaz de los felinos.

Al dibujarlos a ellos, Isabel se dibuja a sí misma y eterniza el recuerdo de aquel gatito que chillaba en la caja, cuando era niña. Ese maullido le sigue alentando a través del pincel y del color azul, que es su predilecto, y que muchos han podido disfrutar en sus exposiciones.

Integración Ciencia y Arte

Hay una mezcla de tus quehaceres de ciencia y arte (antropología, medicina, pintura, cerámica) ¿Consideras que puede llegarse a un punto en que ambas, ciencia y arte, sean lo mismo?

Lo dudo. Pero, sin duda, ambas son estrechamente relacionadas, en la misma forma que el cerebro es un órgano completo pero a la vez, posee dos hemisferios, el izquierdo que maneja el arte y el derecho que maneja la ciencia. A veces funcionan aparte, a veces unidos. El hombre y la mujer se unen y nace un hijo. Es como una unión breve entre la ciencia y el arte. Pero el concepto que nace, toma su propio rumbo, tal como el niño que crece y se aparta de sus padres.

Serie de gatos1 Tinta china y Acuarela 20×20 Isabel Crooke

El arte involucra las diferentes ramas de las actividades creativas: la música, las artes plásticas, la literatura… Sin embargo, la música, la perspectiva y la ley de la sección dorada en la pintura, nacieron de la matemática (del griego, aprender). El uso del barro y su reacción al calor, la preparación de los engobes, los esmaltes, conocimientos fundamentales para la cerámica, surgieron de la química (alquimia). A partir de la física, el estudio de las cosas naturales y la interrelación de la materia y la energía, nació la fotografía. Y el médico, dedicado a la ciencia o práctica de tratar o prevenir enfermedades, debe ser capaz de examinar a su paciente, no solamente como un ser enfermo, sino como una persona, miembro de una cultura específica. Y es precisamente por esta incapacidad o desconocimiento del fondo cultural de sus pacientes, que los médicos, egresados de las universidades citadinas entran en conflicto con los enfermos del campo o de las comunidades indígenas, o hasta en Inglaterra, con la población inmigrante de Asia y África.

En el transcurrir de la historia, se dice que la mujer ha estado en desventaja con el hombre. ¿Cómo te ha ido en este aspecto? ¿Puede haber una ciencia y arte femeninas?

Concierto para gato – Cerámica esmaltada Isabel Crooke

Desafortunadamente, la misma tradición cristiana, donde el sentimiento de culpa está en el origen de la condición femenina, siempre ha implicado que la mujer se encuentra en  un estado de desventaja con el hombre.

Sin embargo, desde el momento en que las sociedades matriarcales de muchos de los cazadores y recolectores, fueron suplementadas por las sociedades patriarcales de agricultores y guerreros, apareció  el miedo al poder femenino y la necesidad de inventar restricciones para con la mujer.

Y en nuestro medio machista, es siempre muy difícil dar órdenes a los hombres, en todas las esferas de la vida. La mujer hábil aprende a manipular la situación para que el varón haga lo que ella quiera,  convencido que fue de su propio ingenio. Desafortunadamente, en nuestro medio las mujeres siguen siendo muy “machistas”,  aceptando su papel inferior dentro de la sociedad. No soy feminista. Hombres y mujeres somos biológico-químico y mentalmente diferentes. En la misma forma en que el arte y la ciencia necesitan  la una de la otra para avanzar, así debe ser la relación entre los hombres y las mujeres, como encontramos entre tantas sociedades indígenas antes de ser contaminadas por el mundo blanco. Sí existiera el respeto entre los sexos, seguramente la sociedad occidental progresaría mejor.

Dama con gato – Isabel Crooke

Y precisamente, fue durante mis estadías con comunidades indígenas, cuando experimenté ciertas ventajas de ser mujer. Un ejemplo, divertido por sí, fue cuando mi esposo Horacio Calle Restrepo y yo estábamos trabajando con los murui-muinane. El,  en contra de las advertencias del capitán, un día salió a cacería solo y se perdió.  Vivimos en una comunidad patriarcal y patri local formado por los miembros del clan Faiyajene. A pesar de quererlo mucho, él no pertenecía a su sangre. Yo tampoco, como todas las mujeres casadas con los miembros varones del grupo. Todas fueron de clanes diferentes y yo hice frente común con las forasteras. Horacio se perdió durante 3 días. La vieja esposa del capitán, la eminencia gris detrás del trono, cuando las búsquedas parecían resultar infructuosas, me dijo muy cariñosamente que no me preocupara, podría casarme con unos de los jóvenes del grupo y quedarme dentro de la comunidad. Afortunadamente,  mi esposo apareció poco después.

Y después, cuando como médica visitaba las comunidades indígenas en las brigadas de salud, se presentó otra ventaja de ser no solamente mujer sin también medico. Como mujer, no representaba ninguna amenaza. Como medica podría establecer una relación con el sacerdote – médico tradicional, fuera payé, mamo, chaman o  jaibanà, de igualdad. Y aún mejor, establecida mi posición para con el sacerdote- médico de la comunidad,  las mujeres, siempre más detallistas y dispuestas a charlar y comentar las cosas de la cotidianidad estaban felices contándome cosas que como antropólogo simple me hubiera costado meses para averiguar.

Las ventajas y desventajas de vivir en Barichara.

Niños en vacaciones recreativas, Barichara (Foto de Angel Galeano H.)

Aunque los Baricharas vendieron felizmente sus casas y sus terrenos a los “visitantes” poco a poco fue más y más aparente las diferencias entre los pueblerinos y los “platudos” de afuera.

A pesar del hecho que los mismos inmigrantes trajeron beneficios al pueblo a través de la construcción, las empresas, la hotelería y  los restaurantes y  el nivel de vida de  los Baricharas mejoró considerablemente, casi inconscientemente surgió un resentimiento contra los de afuera. Hace falta urgentemente, un dialogo intercultural  para buscar un reconocimiento  en cuanto a las diferencias y sus necesidades, entre los dos grupos.  Hasta es palpitante un intento de parte del mismo gobierno municipal a buscar la forma de desterrar a los “Patiafueras”. Ignora las normas en cuanto el control del ruido, las defensa del medio ambiente, la construcción. Y si un patiafuera se queja, la respuesta es frecuentemente: “Si no le gusta, váyase… quien le invitó en el primer lugar.”

 

___

 

Isabel Crooke Ellison

EXPOSICIONES COLECTIVAS
II SALON BAT DE ARTE popular
Biblioteca Luis Ángel Arango
Bogotá 2007
CIEN AÑOS DE SOLEDAD
Arte y Mujeres en Barichara
Casa de la Cultura
Barichara-Santander 2005

TEJIDOS
Arte y Mujeres en Barichara
BIBLIOTECA TURBAY
Bucaramanga 2005

X ANIVERSARIO GRUPO DIEZ
Galería La Otra Banda
Universidad de los Andes
Mérida, Venezuela 2005

CIUDAD COLECTIVA
Holos: Exposición artística
Instituto Municipal de Cultura
Bucaramanga, Colombia 2004

TEJIDOS
Arte y Mujeres en Barichara
Casa de la Cultura
Barichara, Colombia 2004

EL AGUA
Arte y Mujeres en Barichara
Casa de la Cultura
Barichara, Colombia 2003

LA TIERRA
Casa de la Cultura
Barichara, Colombia 2002
V CONCURSO NACIONAL DE PINTURA
Banco Ganadero
Bogotá, Colombia 1997

PRIMER SALÓN DE DIBUJO DEL ORIENTE COLOMBIANO
Museo de Bellas Artes
Bucaramanga, Colombia 1994

OCHO ARTISTAS GUANENTINOS
Casa Fiscal de Santander
Bogotá, Colombia 1991

NATURALEZA EN TRES DIMENSIONES
Casa de la Cultura Custodio García Rovira
Bucaramanga, Colombia 1991

OCHO ARTISTAS GUANENTINOS
Salón FUSADER
Bucaramanga, Colombia 1990
EXPOSICIONES INDIVIDUALES

MITOS COLOMBIANOS
Representante Concejo Británico al
XXVII Festival Internacional de la Cultura.
ICBA – Tunja, Colombia 1999

MYTHS AND LEGENDS
Galería “World Culture”
Sussex, Inglaterra 1998

EL AMANECER DEL HOMBRE
Casa de la Cultura Custodio Rovira García
Bucaramanga, Colombia 1995
SONIDOS DEL MOVIMIENTO
Biblioteca Municipal Gabriel Turbay
Bucaramanga, Colombia 1989

RECONOCIMIENTOS

Primer Puesto
PRIMER SALÓN DE DIBUJO DEL ORIENTE COLOMBIANO
Museo de Bellas Artes
Bucaramanga, Colombia 1994

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