Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for 27 septiembre 2010

El embrujo de una voz

Por Ángel Galeano Higua

Era tan potente la voz de Carusso que cuando cantaba, dicen que hacia vibrar las copas de cristal y los vidrios de las ventanas, hasta quebrarlos. En cambio, Francisco de Asís domaba las fieras hablándoles con dulzura. Como toda leyenda, se busca explicar lo inexplicable, porque existen voces que rompen corazones, ablandan el alma, acompañan, alivian y embrujan.

Cuando era niña, Nubia Amparo se trepaba sobre la mesa del comedor y le hablaba a sus fantasmas para aplacarlos. Ya sospechaba que su voz podía amortiguar la soledad y las penas, los dolores y sinsabores de la vida.

Esto último podría decirse de Nubia Amparo Mesa Granda, que no fue cantante pero, siendo niña, se trepaba sobre la mesa del comedor y le hablaba a sus fantasmas para aplacarlos. Ya sospechaba que la voz, su voz, podía amortiguar la soledad y las penas, los dolores y la desesperación. En la escuela se ofrecía para leer en clase y en los actos públicos. Hoy le parecen extraños esos recuerdos, pues “siempre me consideré tímida”. Tenía dificultad para hacer amigas, pedir un favor o acercarse a los profesores, “pero eso me hacía sentir a gusto, era como una necesidad de expresarme de otra manera”.

Las radionovelas

Pero no sólo ejercitaba la voz desde la cumbre de su infancia, sino también el oído. Acompañaba a su madre a escuchar Natacha, radionovela que empezaba a las 8 de la noche y de la cual “recuerdo que nos quedábamos quietas, escuchando e imaginando a los personajes como si fueran los seres más hermosos y vivieran en mundos mágicos”.

La voz de Gaspar Ospina, el actor de Kalimán, el hombre increíble, la impactó. “Tenía una voz profunda y lo imaginaba joven y apuesto, pero me llevé una desilusión cuando lo vi en televisión, pues no era lo uno ni lo otro”.

Radionovelas y dramatizados estaban en su apogeo y Nubia, siempre al lado de su madre, seguía las transmisiones de La ley contra el hampa, reconstrucción de hechos policíacos, y Así resolvemos su caso, dramatización de las cartas que le llegaban a la Doctora Corazón.

Las buenas compañías

Su padre compró una tienda de abarrotes en el barrio Santa Fe, junto al Zoológico cerca a la Avenida Guayabal, para mejorar los ingresos de la familia. “Dejamos a mis abuelos, mis tías y primos y tuve que adaptarme a una nueva escuela”, donde las oportunidades de compartir con otros niños eran pocas, “porque la escuela quedaba en el barrio Trinidad y mis padres tenían temor de lo que llamaban malas compañías, pues ese barrio también conocido como barrio Antioquia, era por esa época sinónimo de marginal, prostitutas y viciosos. Cursaba tercero de primaria y su madre se esforzaba por mantenerlas, a ella y a su hermana, entretenidas dentro de la casa con juegos de mesa, manualidades, lecturas y por supuesto, al anochecer, la radio, pues todavía no tenían televisión.

Los domingos iban de paseo, fiambre incluido, al Zoológico. “Por eso no tengo muchos recuerdos del barrio en sí”. Poco después “mi papá hizo un cambio de negocio y nos trasladamos a Campo Valdés, donde viví hasta cuando terminé estudios de Comunicación y periodismo en la Universidad de Antioquia”.

Leer para otros

En su juventud descubrió una nueva alegría, leer para otros. Como cuando leía poemas de Alejandra Pizarnik en la Biblioteca Central de la Universidad de Antioquia, por allá por los años 80. “Sentía mucho su poesía y leerla en voz alta para un público era como hacerle un tributo”.

“Procuro no gritar. Ahora que soy docente de varios grupos, hasta por dos horas seguidas, trato de mantener una buena respiración. La voz es un asunto de ritmo”.

Cursaba segundo semestre cuando decidió colaborar con la Emisora de la Universidad, dirigida entonces por Marta Cecilia Arizmendi. La primera tarea: hacer un informe con el músico Jairo Gómez Montoya, que hacía una investigación sobre ópera. “Tenía miedo, pero recuerdo que me puse a leer mucho sobre el tema y le hice la entrevista en su oficina, si no me equivoco era en las Torres de Bomboná. Él fue muy amable conmigo y me regaló Los  cuentos orientales de Margerite Yourcenar, que estaba traduciendo. A pesar de lo difícil del tema, salí airosa, mi informe salió al aire y me quedé como colaboradora en el programa”.

Tuvo un programa de rock los domingos, con libreto y pregrabado. Había un muchacho que siempre reportaba sintonía. Los lunes la esperaba en la universidad y le hacía algún comentario sobre el programa. “Un día se me acercó y me preguntó: ¿por qué estaba triste ayer? Me pareció increíble que alguien pudiera acercarse al sentimiento de otro que está distante físicamente y a quien apenas conoce, sólo por el color de la voz”.

La profesional

Su primer trabajo fue en el Noticiero Económico Antioqueño de J. Enrique Ríos, en 1986. Fue difícil porque la información económica es compleja y ella no estaba preparada para ello. “Recuerdo que él se fue de viaje y el otro periodista (Uriel Cardona) estaba ocupado fuera la ciudad, así que me quedé encargada de toda la emisión. Los dos primeros días fueron tan excelentes que yo misma estaba asombrada, pero al tercero, no me di cuenta de que el micrófono estaba abierto y dije una palabrota al aire, porque me equivoqué en algo. Creí que eso me iba a costar el puesto, pero no fue así y allí me quedé durante tres años en los cuales aprendí muchísimo sobre el cubrimientos de eventos como convenciones, asambleas, seminarios y simposios sobre temas económicos”.

En otra oportunidad una mujer “me coqueteó diciéndome que le encantaba mi voz”. En tono sugerente llamaba todas las noches cuando terminaba la emisión hasta que Nubia tuvo que negarse a contestar.

Después realizó el programa Radio de Acción, durante 14 años, para Comfama, y el cúmulo de experiencias y anécdotas es muy rico y diverso.

Una señora que escuchaba el programa, un día la llamó a la oficina para darle las gracias. “Creí que era por algún dato que le había aportado y mi sorpresa fue bonita cuando me dijo que las gracias eran porque mi risa a través de la radio le transmitía mucha alegría y tranquilidad”.

También recuerda el dibujo que hicieron de ella algunas oyentes, en un evento especial para celebrar los diez años de emisión del programa. “Me dibujaron rubia, no sé si el color de mi voz pueda tener algo que ver con eso”.

¿Tiene estatura la voz?

“Me gusta la gente que habla de manera pausada, que no se atraganta con las palabras”. Le parecen insoportables las voces chillonas, como la de la señora que ofrece “papitas” en el Estadio, que aturde a la tribuna occidental. “Es una voz que entra como una punzada”. O la de un profesor cuya voz era tan delgadita, que Nubia debía  hacer un gran esfuerzo para abstraerse de ello y entender a lo que decía. “Su voz  no correspondía con su figura de hombre de 1.80 metros de estatura”.

Podría pensarse que la voz debiera corresponder a esas características físicas. Sin embargo, piensa en la voz de Nelson Ned, en ese cuerpo pequeño pero de voz asombrosa, que admira lo mismo que la de Frank Sinatra. “Son voces que revelan una fuerza interior”. Le encanta la de Judith Sarmiento, “es una voz escasa entre las mujeres porque es grave pero cálida, además ella tiene una dicción y manejo del idioma excelentes, cualidades que deben conjugarse en un buen comunicador”.

______________________________________________

 

“Una de las experiencias más lindas” 

P. ¿Cómo defines tu voz?

Dicen que mi voz es cálida, sensual, yo no sé en qué se mide eso, quizás

“La voz es una herramienta para transmitir el mensaje con mayor efectividad. La acción reside en la voz”

cadenciosa. Creo que logro darle buenos matices en la expresión, que trato de darle valor diferente a cada palabra, es decir, intención. Creo que refleja algunas de mis cualidades, cierta ternura al acercarme al otro, frescura. Creo que mi voz es melodiosa, algunos han dicho que es tranquilizadora. Es muy parecida a la de mi hermana, es quizás en lo único que nos parecemos”.

P. ¿Cómo cuidas tu voz?

“Procuro no gritar. Ahora que soy docente de varios grupos, hasta por dos horas seguidas, trato de mantener una buena respiración. La voz es un asunto de ritmo, tiene mucho que ver con el desarrollo del oído, es como una capacidad para captar las cadencias”.

P. Una experiencia que te haya conmovido?

“Recuerdo cuando mi mamá estaba muy enferma, esperando la muerte, me pedía que le leyera la Biblia. Escogí algunos Salmos que me parecían ideales por su dulce armonía y los leía, procurando hacerlo en voz baja para que ella se tranquilizara y se quedara dormida, al mismo tiempo me tranquilizaba yo y lograba transmitirle con mi voz todo el amor que sentía hacia ella. Creo que esa ha sido una de las experiencias más lindas de la lectura en voz alta”.

P. ¿La voz es poder?

“Es una herramienta para transmitir el mensaje con mayor efectividad. La acción reside en la voz, dijo Aristóteles. La voz acentúa la fuerza del mensaje. Una persona con una voz bella, agradable al oído puede seducir. A través de su voz van enredados algunos mensajes que quizás el otro no perciba en todo su significado porque se deja embrujar“.

***

Miles de personas que han oído a Nubia en sus programas, presentaciones y lecturas, dirán eso mismo de ella, que su voz las ha embrujado por momentos, aliviado, acompañado y consolado en sus penas y sinsabores. Una voz así puede producir milagros y es un tesoro en una sociedad donde el ruido contamina la atmósfera y el grito suplanta a la razón. Un mundo donde los índices de sordera son aterradores.

En el Grupo Literario “El Aprendiz de brujo”, al cual ella pertenece desde su fundación, todos nos sentimos orgullosos de tener a una periodista y escritora que ha ganado premios literarios, y además es nuestra voz presentadora.

Tomado de EL PEQUEÑO PERIÓDICO No. 89

Anuncios

Read Full Post »

Antiguo trueno

Por Jitomaña “Árbol del sol”

El autor es nativo del norte del Departamento del Amazonas. Aquí se expresa la lengua minika de los hijos de la coca, el tabaco y la yuca dulce “Jibina, diona, farekatofe nairai”.

_____

Consejo: el cuerpo bien visto engaña.

 

En el primero momento, solo tierra nacida

Afuera, los visionarios de esta selva

El padre, dueño de todo, enseñó.

Invitó a los que poseían mejor apariencia

Y estos se acomodaron bien

Entonces, ellos eran:

Lora, lora serpiente, guacamaya,

pájaro uva

Y, en el medio, el pájaro portador de palabra

así, este pájaro fue tapado por cenizo

en una olla de barro.

Entonces el padre, dueño de todo, dijo

Escuchen bien

una sola vez avisaré

más adelante ustedes dirán que no les enseñé

“¡Bueno!” dijeron.

Comenzó el padre, dueño de todo

Aconsejó primero

después, enseñó cantos

luego, narraciones antiguas enseñó

también, rezos enseñó.

A la media noche, cesó de hablar.

Le preguntó a ellos

así, el padre, dueño de todo, dijo:

¿Qué escucharon, qué memorizaron? Ya cuenten

A uno por uno le preguntó.

“lora ya hable”

La lora no respondió.

luego, preguntó a la lora serpiente

tampoco respondió.

Después, preguntó a la guacamaya

tampoco respondió.

Por último, preguntó al pájaro uva

y este le respondió:

¡Debajo, debajo!

Así ninguno respondió bien.

“Está bien” dijo el padre, dueño de todo.

“traigan al que está tapado”

Entonces, destaparon y sentaron al pájaro portador de palabra

El padre, dueño de todo, le dijo:

“cuente lo que escuchó, hable”

El pájaro portador de palabra le respondió:

“¡Cómo voy a hablar si fui tapado!

No escuché.”

El padre, dueño de todo, se puso triste.

El pájaro portador de palabra dijo, “bueno, yo si escuché”

Comenzó, dijo todo lo que el padre, dueño de todo, narró.

El padre, dueño de todo, se puso feliz “Está bien”.

“Tú eres el sabio”

Le dijo a los otros:

“Ustedes son solo cuerpos bien vistos

Por eso este pájaro cenizo es portador de sabiduría”

Él imita veinte cantos de diferentes aves.

Mentira, el cuerpo es sólo apariencia

Escuchar bien

Sin portar atavíos en el cuerpo

También se aprende.

____

Yetarafue: taino abi ñue kioina.

 

Fueñe binie komuya yezika

Jino biziki namaki

Moo buinaima yofuede

Nana abina ñue kioidino jirifina

Afemaki ñue raizika

Mei afemaki

Kueko, Kuiodo, Efa, Jiriko

Ie kigimo Uaiima

Mei, Uaiima bikoka izerena jirari

nogo anamo

ie moo Buinaima ja daide

ñue omoi kakareiri

dafue yoitikue

jafui bai kuena yoñedo omoi daiza

“¡ji!” daidimaki

tainede mo Buinaima

yetade fueñe

iemei ruakina yofuede

kigido jagagi yote

jiai jirana yote

dafe naio yezika mozide

afemakimo jikanote

mei daide moo Buinaima

nigano kakadiomoi, otiomoi, mai yone

daje fuedo jikanote

daide kueko mai uiri

kueko fairioñede

iemei kuiodomo jikanote

jiai fairioñede

iemei efamo jikanote

jiai fairioñede

Iemei iraifuena jirikomo jikanote

jiriko fairiote

¡Fuiri, fuiri!

Mei jaka buna ñue fairioñera

“Ñue ite” daide moo Buinaima

Moo Buinaima daide ibaikamie ati

Mei Uaiima bai rainaka

Moo Buinaima  daide Uaiima

Mai o kakana yone, uri

Uaiima daide moo Buinaimana

Nieizoi uritikue mei bikokakueza

kakañedikue

Moo Buinaima zure ite

Ie Uaiima daide, kue kakadikue

Tainede, nana moo Buinaima uriyana

Izoi

Moo Buinaima kaimade, “ñue ite” daide

Daide o nimairamana

Jiaimakina daide

“Fia omoi abi ñue kioina

Ie jirari Uaiima nimairama

Afemie naga onoi naga idai uai fakade

Taino abi fia kioina

Ñue kakareina

Minikana abimo iñeno

Kome onode

daje fuedo jikanote.

_____

Email: moojitomaa@hotmail.es

Tomado de EL PEQUEÑO PERIODICO No. 89

Read Full Post »

Claudia P Restrepo Ruiz, recrea el trastorno bipolar de manera profunda y bella.

Como no puede dormir, Antonio cuenta ovejas que saltan una cerca. Pero hay una que…

 ___________________________________________________

 Novedad en la Fiesta del Libro

La historia que nos cuenta Claudia P. Restrepo Ruiz en su novela Ciento uno, hurga de manera profunda y bella, el dolor de un personaje que sufre el trastorno bipolar. Para algunos esta es una enfermedad nueva, pero en realidad es tan antigua como el mismo ser humano. Los síntomas conforman el índice. El insomnio, la inapetencia, el dolor, la fatiga, el miedo, el sexo, la muerte…

Sin duda estamos ante una obra que se abrirá camino por el tema mismo y por la forma como está escrita. Claudia P. Restrepo Ruiz recrea este dolor pero no con animosidad ni deseo de despertar lástima por Antonio, el personaje. Lo hace con respeto y curiosidad. No es una obra fatalista ni derrotista. Muy al contrario, la esperanza se concreta en un desenlace en el cual el amor juega un papel contundente.

Ciento uno es una obra de investigación y de exploración estética, que se palpa en  su deliberada sencillez.

Esta novela es una de las novedades de esta Fiesta del Libro de Medellín, que junto con Lo banal, de Juan Felipe Ospina, libro de cuentos, enriquecen el catálogo de publicaciones de la FUNDACIÒN ARTE & CIENCIA. Ambos libros merecieron la Beca de creación de la Alcaldía de Medellín.

Visítenos en el Jardín Botánico.

 
  

Read Full Post »

Editorial

No sólo son ventanas del alma los ojos, también los oídos, que se abren o se cierran de acuerdo con los vaivenes que nos rodean. Abrirlos para dejar entrar la melodía del mundo que nos embriaga o cerrarlos para evitar el ingreso del ruido que nos agrede y escuchar en cambio nuestra música interior.

En una carta a un amigo, Beethoven dice que lleva una vida miserable porque ha descubierto que es sordo. ¿Puede haber drama más singular? Pero su música interior es su esencia, su salvación, su arte, su genialidad, su vida. “Se puede decir que toda la obra de Beethoven es del Beethoven sordo”, afirma Romain Rolland, (uno de sus biógrafos), dado el año en que el músico confía este secreto terrible que lo carcomía. “Desde hace dos años eludo toda compañía, porque no me es posible conversar con los demás: soy sordo. Si tuviera cualquier otro oficio, esto sería llevadero; pero en el mío, mi situación es terrible”. Su conexión con el mundo es a través de la música que de él fluye. El oído físico no le sirve, es el oído del alma el que escucha y a la vez canta. Es uno de los ejemplos más contundentes que nos ofrece la historia respecto a la función del oído.

El oído existe naturalmente para oír, aunque en el mundo de hoy muchos lo utilicen sólo para colgarse aretes y lentes de las orejas, o incrustarse “pierces”, más que para escuchar. Muchos cierran sus oídos a los sonidos armoniosos de la naturaleza o a la delicia de una buena conversación para abrirlos al ruido. Es una escena cotidiana ver a muchas personas, jóvenes en su mayoría, con los audífonos enchufados a sus oídos, con un volumen cada vez más elevado y actuando como autómatas que no se dan cuenta de lo que pasa a su alrededor. Esta es una de las causas del alto índice de sordera que está afectándolos. El hecho está relacionado directamente con la forma en que se dirigen a los demás. No se habla, se grita. Y en medio de esa algarabía se dejan de escuchar a sí mismos, sus sensaciones y ritmo interior.

Hasta la música armónica ha sufrido el desplazamiento por otra más ruidosa y agresiva. Podría decirse que en este fenómeno está reflejado el mundo de hoy, la ciudad de hoy.

El músico Aaron Copland intenta estudiar la forma como se escucha la música, que puede extenderse a todo lo que oímos. Él sugiere que todos escuchamos la música en tres planos distintos: sensual, expresivo y puramente musical. Lo que más lo sorprende es que muchos abusan del primer plano y usan la música como un consuelo o una evasión. No importa qué escuchen, necesitan un ruido constante. Como los chóferes de los buses que confunden el ruido del motor con la emisora mal sintonizada y a todo volumen. Al fin y al cabo la música tiene tal poder que puede entrar al inconsciente sin pasar por la razón. De ahí que fácilmente pueda convertirse en una alienación, como una droga que esclaviza y empobrece. Entra directo en las personas indefensas estéticamente, que no tienen los debidos filtros de gusto y selección.

Hablar del sentido del oído es hablar de la música que también nos llega con las palabras. Este es el tema de la presente edición y nuestro propósito es motivar una mayor conciencia sobre lo que representa el oído para el ser humano, para su supervivencia, su capacidad de comunicación, sus propuestas estéticas.

La música es la producción más sublime que surge de la capacidad de oír. Es una revelación más alta que la sabiduría y la filosofía, decía Beethoven. Ojalá pudiéramos encontrar en ella una chispa para encender el fuego en los espíritus creadores, no para adormecerlos e idiotizarlos. Ojalá afináramos nuestro oído para escucharla más allá del plano meramente sensual. Ojalá nuestros oídos pudieran alcanzar tal capacidad que pudiéramos escuchar los sonidos del silencio como si fuese música para armonizar el alma.

Alguien ha dicho que todo depende del ojo con que se mire y del oído con que se escuche. Y que no hay peor sordo que quien no quiere oír. ¿Usted qué piensa?

Medellín, septiembre de 2010

Read Full Post »

A las 5:30 Pm    Salón Linneo del Jardín Botánico

CIENTO UNO – Claudia P. Restrepo Ruiz

(Medellín) Amante de la tertulia y de los cuentos que se brindan como el

vino, de las historias leídas a viva voz, según sus propias palabras. Le gusta escribir más que ejercer como Administradora de Negocios, estudios que cursó en la Universidad Eafit. Ciento uno es su primera novela publicada, pero también ha escrito cuentos, de los cuales dos fueron incluidos en antologías preparadas por Yurupary en 2008 y 2009. Es columnista y en la actualidad se halla explorando una nueva novela.

Ciento uno

Antonio sufre el trastorno bipolar. Es decir, está enfermo de la mente. Para muchos esta enfermedad corresponde al mundo moderno, pero es tan antigua como la humanidad. En esta novela, la autora, con un lenguaje sencillo y salpicado de humor, le sigue el paso al personaje que sufre el trastorno hasta tejer un cuadro con las experiencias aportadas por él mismo. El hombre siente que lo abruma la filosofía pero es incapaz de pensar con profundidad. Todo lo agobia, la comida, el sexo, la soledad, el psiquiatra, la compañía de su mujer. La idea de la muerte lo persigue de tal manera que elabora una lista de las formas como quisiera morir y que van desde un tiro en la cabeza hasta la hipotermia, la inanición o una descomunal borrachera. También considera la posibilidad de conseguir el almohadón de plumas de Horacio Quiroga.

Como no puede dormir, Antonio recurre a la técnica de contar las ovejas que saltan una cerca de alambre. Pero hay una oveja, la última, que se niega a saltar, le discute, se rebela. Un excelente recurso que nos pone sobre aviso del talento de la autora para desarrollar un monólogo que se convierte en eje central de la obra. Cuando el personaje es consciente de su trastorno se cura.

Antes de descubrir un mundo nuevo a los lectores, la autora lo ha descubierto primero, entregándonos una obra literaria que es esencialmente una investigación. En Ciento uno la realidad parece ficción y los personajes se pierden y rescatan a través del amor.

Para la Fundación Arte & Ciencia es motivo de orgullo presentar a la nueva escritora que irrumpe en la narrativa colombiana con esta historia que conmoverá a quienes la lean.

_________________

 LO BANAL  – JUAN FELIPE OSPINA V.

(1986, Medellín ) Estudió psicología en la Universidad de Antioquia y

escribe “por hacer cualquier cosa, cada vez que tengo ganas, porque sí”. Se destacó en el Segundo Concurso de cuento “Tomás Carrasquilla”, convocado por el Ministerio de Educación Nacional, con su relato, Posibilidades de la segunda persona. En su autobiografía dice que odia todos los argumentos a favor de la guerra.

Lo banal es su primer libro publicado.

 

 

Lo banal

“Cuando miro las nubes casi siempre estoy solo”, así comienza uno de sus cuentos este joven autor, y quizás en esta frase esté retratando a los demás personajes que conforman este libro. Se nota una búsqueda desde adentro que plantea un mapa de relaciones íntimas, llenas de momentos difíciles y soledades que parecen resolverse, pero que son eso, apariencia. La soledad está presente en casi todos los cuentos y las atmósferas nocturnas suelen incrementar esa sensación. Escritos de manera ágil, con frases cortas, el autor va hilvanando historias que desembocan en finales sorprendentes. Como en el caso de Crimen, cuento en el que el punto de vista está en el bebé que nace y es él quien narra el momento en que cortan su cordón umbilical… “Luego todo es olvido y llanto”.

 

La Fundación Arte & Ciencia se complace en presentar a este joven autor, quien confiesa que escribe cuentos “por una simple razón: soy muy antojado, y cuando leo a uno de los maestros quisiera poder hacerlo con esa contundencia”.

 

Read Full Post »