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Ráfaga

Ráfaga

Marta Cecilia Cadavid

Muchacha en la playa con sombreroAmielado, con un listón negro en mi base y una apariencia coqueta, podría decirse que mi ala es flexible y se adapta a todos los gustos.
Mis orígenes no son claros, pero conocí tierras lejanas, muchas mujeres bellas me amaron, y eso me llena de orgullo. En mis períodos de reposo, por lo general en la oscuridad, aprovecho para afinar mis formas y fortalecer mi cavidad circular que es la clave de mis conquistas.
Hace algunos meses tengo una estrecha relación con una mujer rubia de rostro ovalado y sonrisa fresca como la mañana. Aunque otros la cortejan, hace poco le escuché decir: “Él es mi preferido”. Ella me exhibe orgullosa en la playa o en aquellos lugares donde el sol derrama sus ardientes chorros con la majestuosidad y potencia de un rey. Hoy me trajo a la piscina en donde acostumbra tumbarse en una silla para dorar su piel y allí busca mi sombra y protección.
Ya es más de medio día, un río de sudor recorre su cuerpo, el calor la asfixia, ella se levanta para refrescarse mientras me retiene con fuerza. De repente, una ráfaga de viento me arranca de su cabeza y vuelo raudo hacia lo desconocido.
Me aterran los vuelos improvisados, no sé si me golpearé o mi ala se romperá.A lo mejor, termino olvidado en un rincón inabordable de una vieja terraza.

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La autora hace parte del Grupo Literario El Aprendiz de Brujo. El texto publicado corresponde a los ejercicios que los miembros del Grupo presentan en las sesiones del taller.

Morir más

Palabras al viento en Portafolio cultural

Morir más

Ángel Galeano Higua

El niño ha muerto. Es de día pero no pueden asomarse afuera. A todo aquel que ha salido le han disparado. A Margaritainés le pegaron un tiro en la frente con sólo asomarse y a Obdulio le despedazaron el brazo que sacó por la ventana. El niño murió de fiebre, alguna infección y sin ni siquiera agua para humedecer sus labios. La madre le untaba su saliva o las lágrimas en los labiecitos, pero el niño murió. ¿Sería de hambre?, preguntó el padre. ¿El hambre da fiebre?, responde ella. En la casa reina el silencio. Con el alma apretujada, la madre quiere que a su hijo se le entierre en el cementerio. El padre, menos expresivo pero mordiendo el duelo, dice que eso no es posible, que si salen los asesinan. Pero la madre está triste, tanto que bordea el desespero. Al criaturito no lo podemos enterrar como a un perro, no, él es un ser humano, un inocente y a los inocentes se les entierra en un cementerio. Eso dice. Llora, llora con profundo dolor. El hombre sostiene que no es posible pero ella lo llama cobarde. Lo haré yo misma, dice, ¿qué importa morir más? Ya nuestro hijo no respira, ¿qué importancia tiene vivir? Tal vez tenga razón, empieza a pensar el padre, no vale la pena seguir así, sitiados, como enterrados en vida. Poco antes de medianoche los dos están convencidos de que deben salir a darle sepultura a su pequeño, enterrarlo como es debido. Por los pasadizos que han construido se comunican con los vecinos que colindan con el patio de atrás. Ellos también les dicen que no lo hagan, que es un gran riesgo, que pueden morir, pero la pareja ya no tiene duda. Sólo querían contárselo. Los vecinos opinan que es mejor enterrarlo en el patio, les ayudamos, traemos nuestras palas, haremos vigilancia. Pero para los padres aquello ya es inaceptable. Será enterrado como un ser humano, como un niño inocente, en donde podamos ir a visitarlo y a conversar con él y a llevarle flores, enfatiza la madre. La oscuridad es propicia para salir. Los bandidos no conocen aquellos vericuetos y por eso no se aventuran a permanecer en los mismos sitios de francotiradores donde se ufanan de día y se juntan detrás de la casona que han usurpado al tendero Humberto. Tienen bloqueadas las dos salidas, pero desconocen la existencia de un corredor por el lado del caño. Por allí intentarán salir con el niño muerto. Ustedes verán, les dice la madre a los vecinos, si quieren arriesgarse es cosa de ustedes, se lo agradecemos, por supuesto, pero no se lo pedimos. Los vecinos deciden colaborar conmovidos por la firmeza de la madre, sienten el torrente por sus venas y reafirman su voluntad. La suerte está echada, ¡qué carajo! Al poco rato las sombras se deslizan. Una silueta de mujer va agachada cargando a un niño en sus brazos, como si lo arrullara. La siguen otras sombras sigilosas con sus palas en la mano. Son una extraña procesión. Cada palada con que perforan la tierra es silenciosa, como sus respiraciones. Cuando están echando la tierra encima del envoltorio, la luz de una linterna hiere las tumbas y no les queda más remedio que tirarse al suelo mientras sobre sus cabezas pasa el chorro mortecino. Luego vuelven a su labor. Entre ahogados sollozos, la madre le susurra las últimas instrucciones al pequeño que yace bajo el montículo. Los hombres la esperan sudorosos. ¿Para qué regresar?, pregunta la madre. El silencio es mayor… Ustedes sí, porque tienen a sus hijos allá, ¿pero nosotros? Nadie responde. El padre dice gracias y estrecha la mano a cada vecino. Luego, se separan, como si unos y otros buscaran los extremos de la noche.

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Morir más, fue el cuento leído por su autor durante el evento de presentación del libro Palabras al viento y otros cuentos. Edit. Fundación Arte & Ciencia, Medellín.

En la sede de Portafolio Cultural, Laureles (Medellín)

En la sede de Portafolio Cultural, Laureles (Medellín)

Mapa Grupo Portafolio Cultural Laureles

A propósito de Palabras al viento y otros cuentos

Íntimo tamaño, fuertes pulsiones

Por Leonardo Agudelo

La serie de cuentos compilados para un libro bello es inquietante desde el primer contacto: su portada, su íntimo tamaño, hasta las palabras de su última hoja. Colección que refleja las fuertes pulsiones de su autor con respecto a la forma de mundo que se forja a su alrededor, bordeando la mayoría del tiempo una tentación de misterio y de horror que hacen recordar algunos de los capítulos de la serie televisiva setentera, de Twiling Zone, dimensión desconocida. Sus cuentos cargados de situaciones cotidianas donde se puede producir un estallido de la realidad en cualquier instante, mostrando la capacidad del autor para sorprenderse a sí mismo y al lector. Cada una de las diez y seis historias parece condensar una época de su vida, donde al contacto de las relaciones de pareja y la vida universitaria maduraban una experiencia de mundo con la cual hacer literatura. Pero el valor de lo escrito es su capacidad de no hacerse predecible, de sorprender, de incendiar el entendimiento con una salida inesperada, sobre todo en relación con las mujeres lo que hace recordar la máxima proustiana: “Una mujer es solo el camino hacia otra mujer”, un corazón que a pesar de sus horas de vuelo, no se niega querer volver en un instante a un amor que promete volar como una saeta sobre todo lo antes vivido, haciendo de paso una magnifica disección en tonalidad gris fosforescente del magnífico animal femenino.

Para un lector desprevenido, la lectura de Palabras al viento puede parecer un ejercicio de escritura sobre la mesa de un “Juan Valdez” o un “Oma” o “Crepes and Wafles”, pero la obra precedente del autor anuncia que estamos frente a un texto de compleja arquitectura presentada bajo un manto de sencilla textura, donde sus protagonistas cruzan de forma sutil las grandes tensiones del tiempo moderno, entre ellos la atmósfera de ciudad, urbe que se vuelve un nudo corredizo que ayuda a sincopar la respiración del lector. Atmósfera donde se hace cierta la sospecha de la quinta meditación cartesiana, acerca de la incomunicabilidad de las personas, pese a todo el juego de gestos y sonrisas afectadas de nuestro diario trajinar.

Vigencia del cuento

Juan José Hoyos
Medellín

Hermosa la portada, hermoso el tamaño, hermosa la edición. Que tu libro tenga una larga vida.

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Fotografía de Claudia Restrepo Ruiz

Fotografía de Claudia Restrepo Ruiz

Diego Velásquez González

Pereira

Siempre he tenido una misteriosa atracción por la palabra escrita. A través de las palabras he ido comprendiendo un poco más el mundo que me rodea. De ahí que puedo decir que soy un enamorado de las palabras. Esa misma sensación se refuerza en la experiencia de leer Palabras al viento y otros cuentos de Ángel Galeano Higua. Me acerqué al libro más como un interés académico por mi propio proceso de aprendizaje, y he descubierto en sus cuentos no solamente el cuidado de la escritura producto de una larga experiencia con las palabras, sino la mirada particular de un hombre sobre su mundo y cómo, por medio de las palabras, se tiene la posibilidad de construir mundos posibles, de lanzar al viento las palabras, palabras que crean, palabras que invitan a ver el mundo desde nuevas perspectivas. En este libro sus personajes se enfrentan a los mismos dilemas que todos los seres humanos enfrentamos en el día a día. Pienso que como objeto artístico digno de disfrute invita al goce de estar en el mundo, pero sobre todo de ser. La contraportada hace gala del contenido, leer Palabras el viento y otros cuentos es desplazarse por aguas tranquilas lo que permite fijarnos en el detalle y en descubrir el placer de la palabras bien escrita.

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Esther Luisa Barragán
Medellín

Excelente libro. Hay cuentos que desbordan el alma.

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Dagoberto Rodríguez Alemán
Poeta de Mompox

Desde la hermosa ciudad de las flores, Medellín, he recibido el libro de cuentos titulado: Palabras al viento y otros cuentos del escritor Ángel Galeano Higua.
Este libro cuenta con una segunda edición, puesto que la primera se realizo en el año 2003, en la cual fue ganadora del Premio Concurso Nacional de Cuentos de la Cámara de Comercio de Medellín. Este hecho indica que el libro es bueno y por tanto se hizo necesario editarlo nuevamente, con el fin de complacer la demanda de nuevos lectores. Yo soy uno de ellos y me siento feliz porque en él he podido saborear sus palabras de libertad, caracterizadas por un lenguaje preciso, una magnitud única y una sensibilidad íntima y firme, que emerge de su profunda prosa.
En este rico coctel de voces podemos sus lectores deslizarnos “como la mantequilla en el sartén caliente” en los cuentos Cambio de renglón, El otro viaje, Las hojas de Noelia, Palabras al viento, Hay un solitario en mi escritorio y Conversación con un retrato, entre otros.
Galeano Higua es un escritor con mucha formación y madurez y ese perfil es propio de un virtuoso en el oficio. De igual manera se dice que la mejor forma de conocer a los grandes escritores es a través de sus libros y en este caso lo puedo confirmar ya que he leído el conjunto de su obra.
En esta misma secuencia puedo manifestar que el género del cuento está vivo y su vigencia continúa intacta, más cuando se logra tener exponentes de gran calidad en tiempos modernos como lo han sido en nuestro país Germán Espinosa, Manuel Mejía Vallejo, Álvaro Cepeda Samudio y Gabriel García Márquez, entre otros.
Por todo lo anterior, recomiendo este libro de cuentos de Galeano Higua, para que las nuevas y futuras generaciones de lectores disfruten este manjar delicioso que se desliza como la mantequilla en nuestro paladar de letras y pensamientos, para enriquecimiento del conocimiento.
Recuerden que la única pasión del lector son los libros que posibilitan el amor con ellos.

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Helena García Martínez
Integrante del Grupo Literario
“El Aprendiz de Brujo” – Medellín

La dedicatoria de tu obra para las dos mujeres que han acompañado tu pasión por escribir saliéndote de cánones establecidos para narrar los aconteceres cotidianos, y para vivirlos me parece muy merecida.
“De una sentada”, me fui con cada renglón que ingeniaste para concretar con palabras sencillas los hechos reveladores que se instauran a diario en tus viajes por la escritura.
Los personajes que pasean por las páginas de tu libro están teñidos de encanto, de ternura, de soledad contagiosa. Algunos que no son visibles con los ojos, —un tanto espectros como el que transita por la obra de Shakespeare que ahora leemos—, son tangibles mientras visitan tu casa, tu escritorio. Quizás, por su compañía inspiradora hayas pintado con palabras y gran habilidad estos 16 relatos amenos.
Viajé expectante por todos los espacios que elegiste: las calles, los árboles con sus hojas y sombras, las moradas familiares y de amigos del alma, los claustros educativos. Cada sitio escogido albergó con sencillez y maestría a los protagonistas de tus historias.
La forma como te atreves a poner el desenfreno en En el otro viaje, me ubicó de pasajera en la silla de atrás del auto, para esperar el desenlace. Ella va… ocupa el primer puesto en mi corazón, y punto. Al contrario de lo que quiera pregonar el título de tu libro, que bien merecía ser re-editado, a las palabras que coleccionaste en bonito formato, no se las llevará el viento.
Agradezco la puesta de tu obra en mis manos de aprendiz. Espero que tus palabras en cada sesión de martes y en tus obras literarias, visiten a menudo el propósito de concebir otros relatos con mi propio sello.

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Claudia Restrepo Ruiz
Autora de la novela Ciento uno y del libro de cuentos Bitácora del cuerpo. Grupo Literario “El Aprendiz de Brujo” – Medellín

Hace unos minutos terminé de leer Palabras al viento del autor Ángel Galeano Higua (si se puede decir terminé) y la sensación que me embriaga es la de satisfacción. Su voz ahora comienza a leerme. Me escondo tras la estudiante, tras Claudia, Virginia o Nohelia. Soy también un viejo que camina por un estacionamiento y un retrato con el que un joven conversa. Sus personajes son tan auténticos que se quedan adheridos a la piel. Una triunfadora nos recuerda a esas mujeres emprendedoras que venden de todo y no paran de hablar, mientras una estudiante lleva un diario con hojas. Enhorabuena la reedición de Palabras al viento, una oportunidad más de conocer al autor del Río fue testigo, en su faceta exquisita como cuentista. Palabras, palabras que nos retratan, nos perturban, nos cuestionan, nos sacuden, nos despiertan. Palabras que pintan y soplan. En un bello formato, con una obra impecable El Aprendiz de Brujo se estrena como línea editorial. Los mejores augurios para ambos.

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Gloria Fanny Chimbi Hernández
España

Libro que se lee con mucha alegría

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Invitación a leer mi libro

Tengo el honor de compartirte la publicación de la 2ª Edición de mi libro Palabras al viento y otros cuentos, editado por la Fundación Arte & Ciencia. Aunque recibió el Premio Nacional de Cuento de la Cámara de Comercio de Medellín, su primera edición, hace 13 años, fue muy restringida y no se comercializó.

Durante este tiempo varias personas me lo reclamaron y estuvo a punto de ser publicado por algunas editoriales sin llegar a concretarse. Motivado por estas demostraciones, decidí leerlo de nuevo y corregirlo. He invertido varios meses en esta bellísima tarea que me reconfortó y a la vez me mostró algunos errores de la primera edición. Uno de los lectores que me acompañó en esta tarea fue Juan José Hoyos, quien escribió la nota de presentación para la contracarátula que enaltece a los 16 cuentos que constituyen el libro.

Hoy, bajo el sello de la Fundación Arte & Ciencia el libro ve la luz por segunda vez, en un formato especial con el cual esta Editorial inicia la nueva Colección El Aprendiz de Brujo para narrativa, lo cual me enorgullece.

Por todo esto te invito a adquirirlo, toda vez que la Fundación Arte & Ciencia es una entidad sin ánimo de lucro que no recibe ninguna subvención y sólo se apoya en los ingresos que los lectores aportan por la compra de sus libros. Te lo puedo entregar yo, de manera personal, o si lo prefieres puedes seguir las indicaciones que al final aparecen.

Te agradeceré que lo leas y que ojalá me hagas llegar tus comentarios, para mí muy valiosos.

Angel Galeano Higua
Cel. 315 476 8993

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NOTA DE LA EDITORIAL
Puedes pedir el libro a domicilio, consignando el valor de $32 mil en la cuenta de ahorros de Bancolombia No.1031 0897895 ($25 mil del libro, más el costo del envío a tu casa). Nos indicas la dirección en nuestro correo: fundarteyciencia@gmail.com y de inmediato te lo enviáremos.

ÍNDICE LIBRO DE CUENTOS06A

Cambio de renglón
La mascotera
Los aretes de mi hermana
Anormalidad académica
El negro
El otro viaje
La triunfadora
Las hojas de Noelia
Soledad de ayer, hoy
Palabras al viento
El duermevela luminoso
Hay un solitario en mi escritorio
Ella va
Morir más
El viejo
Conversación con un retrato

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Nuevo libro, Nueva Colección

Edición revisada y corregida por el autor. Con esta obra nace la Colección El Aprendiz de Brujo (Narrativa en formato de bolsillo)

Edición revisada y corregida por el autor. Con esta obra nace la Colección El Aprendiz de Brujo (Narrativa en formato de bolsillo)

 

A manera de Presentación

Desde hace algún tiempo, en Colombia se ha vuelto una especie de lugar común decir que el cuento es un género de aprendizaje, menos difícil que la novela. También que, dada su brevedad, alcanzar la maestría en su ejecución puede lograrse con cierta facilidad si se es un escritor virtuoso. Nada más engañoso que la aparente facilidad de este género, tan antiguo como la poesía y tan emparentado con ella. En tiempos modernos, Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Anton Chejov y James Joyce —entre otros muchos escritores— lo reinventaron, lo acercaron a la vida y a los lectores de nuestros tiempos.

En nuestro país han hecho lo mismo grandes escritores como Tomás Carrasquilla, José Félix Fuenmayor, Álvaro Cepeda Samudio, Manuel Mejía Vallejo, Gabriel García Márquez… En esa tradición se inscriben los cuentos de “Palabras al viento”, de Ángel Galeano Higua. Ángel no es un escritor principiante. Los cuentos de su libro son el resultado de un largo oficio. Los lectores se deslizarán sin dificultades por sus páginas, como llevados por las aguas tranquilas de un río de aguas mansas. Pero al llegar a puerto descubrirán el motivo de sus sobresaltos, después de acompañar en sus cambiantes suertes a los personajes de Los aretes de mi hermana, El negro, Palabras al viento, Las hojas de Noelia, Morir más y otros cuentos inolvidables.

Bienvenida la reedición de este libro que en el año 2003 recibió el Premio del Concurso Nacional de Cuentos de la Cámara de Comercio de Medellín.

Juan José Hoyos

Palabras al viento..

Cada vez que leemos un libro, el libro ha cambiado, la connotación de las palabras es otra. Además, los libros están cargados de pasado. (J.L. Borges)

 

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Ya está en circulación. Adquiéralo a domicilio escribiéndonos a fundarteyciencia@gmail.com

 

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