Según Evtuchenko, el poeta ruso, “Sólo el espectador superficial juzga una ciudad por sus famosas avenidas y plazas públicas anunciadas por las agencias turísticas. Pero para los antiguos moradores y los visitantes curiosos la ciudad se descubre en los suburbios, donde no llegan los turistas… Las afueras revelan el verdadero sentido del centro mucho más que el centro el de las afueras. La vida tosca y triste de los suburbios siempre es más abierta, más reveladora que los monumentos o los edificios altos de acero y cristal”.
“Aquí no hay forastero
el que se aleja regresa
y bajo un cielo extranjero
añora su gentileza”
María Nelly Cerón Collazos - Revista Sur No.7, Pereira
Por Ángel Galeano H.
El tema del Sur fue el pretexto para visitar a Pereira. Pero hablar de ella en la brevedad de estos renglones exige concentrar la mirada en su esencia, es decir, en sus gentes. De la mano de nuestro anfitrión, José Ramón López Gómez, director del Capítulo del Eje cafetero de la FUNDACIÓN ARTE & CIENCIA, y más allá de la capa de cemento y ruido, del humo y el espejismo de las vitrinas de la ciudad, entrevistamos a varios líderes culturales, quienes esbozaron un mapa espiritual de la ciudad en el cual resaltan la pujanza y los sueños que los alimentan.
Primera parada, con nombre de mujer
Después de viajar cinco horas desde Medellín, divisamos a Pereira como dormida pero rodeada de verde. Soportamos los primeros trancones justo al iniciar el descenso, pero el aliciente de estar a sus puertas nos animaba. Sabíamos que la primera cita sería en el Instituto de Cultura de Pereira “Lucy Tejada”. El nombre de esta artista con el que bautizaron ese Instituto siempre nos ha imbuido un gran respeto y admiración. Recordábamos la edición que nuestro periódico le dedicó hace tres años. Sentimos que llegábamos a una ciudad que respetaba a sus artistas y cuyo nombre enlucía a una entidad cultural. Así que nuestra primera parada como reporteros de EL PEQUEÑO PERIÓDICO, tenía nombre de mujer.
Nos esperaba Gerardo López, nuestro guía logístico, y con él entramos a la monumental edificación del Instituto (ICP) que se levanta donde antes quedaba la galería y cuya imponencia nos dejó apabullados. Allí se nos unió Juan Carlos Osorio, psicólogo de la Universidad Católica y miembro de nuestra Fundación. El director del ICP, con quien teníamos la cita, no estaba. En su lugar nos atendió Andrés Tamayo, el asesor jurídico. Por él supimos que el instituto es la entidad pública que define los lineamientos culturales para la ciudad y gestiona recursos para los programas con el gobierno nacional. Maneja un presupuesto anual de $4.336 millones, la mayor parte para infraestructura. El ICP apoya a diversos grupos: gaiteros, bailarines de ballet, pintores, teatreros… y tiene escuelas de formación en varias facetas culturales, “la única que falta es literatura”.
Fruto de ese apoyo están el Salón de Agosto, Concurso Nacional de Novela y Cuento “Ciudad de Pereira” , Conciertos en Semana Santa, Exposiciones de Arte Religioso y Exposiciones de Artes. “Se busca crear el Laboratorio de Arqueología debido a que se han descubierto innumerables vestigios y entierros precolombinos. Este Laboratorio estará amparado por la Ley Nacional de Cultura”.
Andrés Tamayo dice que antes se hacían las Fiestas de la Cosecha, “pero Pereira no tiene un anclaje de identidad propia y por esa razón no hay un evento o fiesta que la distinga… Hoy está definida para ser una ciudad comercial del eje cafetero”.
El ICP está sujeto a los vaivenes políticos de los gobernantes. No hay un Plan Estratégico de Cultura, pero sí un plan de actividades para los próximos seis meses con gestores culturales de la ciudad.
Un recorrido por los laberintos del edificio nos permitió ver el montaje de una exposición de pintura, los ensayos de los músicos en sus cubículos y una ensayo general de la orquesta juvenil, que daría un concierto al día siguiente en la plaza de Ciudad Victoria..
El teatro como batalla
Enseguida nos reunimos en la biblioteca con Alonso Mejía Román, director del grupo Tropa Teatro, nombre que asumieron “para dar la batalla contra la indiferencia”. Hace 5 años montaron Todas las sangres, escrita por el dramaturgo pereirano Héctor Fabio Orozco. Trata de una familia local, cuya puesta en escena está cargada de imágenes. Alonso cuenta que con ese montaje comprobó “que el verdadero descubrimiento está en el actor”.
Tropa Teatro pertenece a “Apgae”, una asociación creada hace dos años y que hoy cuenta con 20 grupos que adelantan el programa Viernes del Teatro, mediante convenios en siete salas.
La edad de las ciruelas es otra de sus obras que recrea una familia de los años 50, las protagonistas son mujeres que no quieren irse de su casa. Así, la obra trata sobre los miedos de la mujer.
“Antes peleábamos por asuntos estéticos, pero eso quedó atrás. Los dramaturgos han avanzado más que la puesta en escena, pero no hay escuela de dramaturgia y Pereira la necesita. Para eso nos falta más apoyo del municipio”.
Periodismo por vocación
Al anochecer del viernes, en un salón de la Alianza Colombo Francesa engalanado con una exposición de pinturas de Jesús Calle, se realizó una tertulia con tres periodistas invitados: Wilmer Vera, John Harold Giraldo y Ángel Galeano H. Cada uno compartió con los asistentes algunas de sus apreciaciones atendiendo al tema propuesto: “Periodismo cultural: ¿quijotada o realidad?”. Nos aventuramos en un resumen así: Wilmer dijo, “los periodistas hacen el trabajo sucio de la literatura, son chamanes que encantan con sus historias. Le dicen a los lectores esta es la ciudad, con muertos por violencia o hechos similares, y si es necesario hasta se recrean ciertos aspectos grotescos, porque el periodista tiene que ganarse la vida”.
Para John Harold lo importante es que “produzca en el lector un cataclismo”, no importa que para ello recurra a la parte morbosa del ser humano. Planteó un interrogante: ¿el periodismo es un oficio o una profesión? Señaló que “el periodista se camufla para ser lo que toda su vida quiso ser y no ha podido”.
Ángel Galeano H., señaló que “en el mundo de hoy la información se ha convertido en una mercancía que se compra y se vende al mejor postor. Está regida por las leyes del mercado y responde a los intereses de los grandes capitales. La ética está signada por el dinero. La cultura es una mercancía más”. Por eso es urgente desarrollar una propuesta que libere el oficio del mercado, lo enriquezca literariamente y le permita desarrollarse como un servicio a la sociedad, sin manipular los hechos como en la actualidad se vive, para quitar y poner gobernantes, ocultar verdades y acrecentar las ganancias de los poderosos.
La cuadra
Al día siguiente muy temprano, el reconocido artista Jesús Calle nos recibió en su taller-galería, rodeado de pinceles y caballetes, cuadros en la pared, rollos sobre la mesa. Inició la conversación con un entusiasta viaje a la infancia. Las dificultades para estudiar. Recordó que pintaba árboles, hojas, paisajes y cómo algunas personas se las compraban. “He sido afortunado porque toda mi vida me he encontrado con personas que tienden puentes y me han ayudado a avanzar en mi aprendizaje”.
Su vida, como la de los demás artistas entrevistados, no cabe en una condensación como ésta, razón por la cual abriremos un espacio apropiado en nuestra próxima edición. Lo que sí dejaremos aquí testimoniado es su papel fundamental en un programa del cual Pereira se siente orgullosa: La cuadra.
La obra de Jesús Calle es una reflexión estética del entorno urbano, reflexión que implica la acción donde nace La cuadra. Le encanta trabajar con niños “porque tienen la capacidad de asombro que los adultos hemos ido perdiendo”. Las luchas estudiantiles de los años 70 le permitieron confrontar la academia frente a los temas sociales. En medio de esa oleada, Jesús Calle impulsó periódicos estudiantiles y cine foros, convirtiéndose en el pionero de los cine club de Pereira. Pero con La cuadra sacó al artista a la calle, abrió su estudio de par en par rompiendo el viejo esquema de que el artista no se junta con la gente: “Son talleres abiertos, es la convivencia pacífica en la calle, una fiesta colectiva alrededor del arte”.
Para Jesús Calle el Arte es una búsqueda constante de expresiones de lo urbano. Le interesa pintar la ciudad, recorrerla con el trazo y el color. La portada y la última página de la presente edición está ilustrada con pinturas suyas, como muestra de su talento.
Corto circuito
Volvimos a la Alianza Colombo Francesa para nuestra entrevista con Jorge Mario Quintero, motor de Corto circuito, iniciativa que “surge de las directivas culturales de Pereira para unir la programación de artes plásticas de las salas existentes en el centro de Pereira, pero manteniendo cada sala su autonomía y programación habitual… Se llama “corto” por su recorrido que no es largo, y “circuito” porque tiene el sentido de circulación cerrada. Ambas palabras juntas crean la idea de un corrientazo, que es lo que se busca dejar en el público que asiste una noche al mes, electrizado por la corriente del arte en las salas de Pereira. Este proyecto surgió en el año 2004, en marzo, y se extiende hasta diciembre.
El proyecto se propuso también estimular a los pereiranos para que vuelvan al centro, luego de ese gran desbarajuste que fue la construcción del Megabús y recuperar espacios para generar confianza. Cada sala tiene su público, pero con Corto circuito los públicos se mezclan y la socialización cultural crece. La vida nocturna también se enriquece. Las salas que conforman Corto circuito son: Alianza Francesa, Instituto Cultural de Pereira, Fundación Universitaria del Área Andina, Centro Colombo Americano y Comfamiliar. El promedio de asistentes es de 500 personas. El programa incluye grupos de música y escritores que leen sus textos y poemas. Como el Grupo Sur, que dirige Sergio Villaroel.
Cineclub Borges
Nelson Zuluaga nos recibió en su búnker del Museo de Arte Moderno, donde se ha atrincherado para continuar proyectando cine de calidad. Fuimos con Diego Velásquez, de la FUNDACIÓN A & C. Nelson fue uno de los seis estudiantes que hace 15 años fundaron el Cineclub Borges. “Fruto de los cine club de los años 70, que luego decayeron por la llegada del vhs y televisión por cable”. Los teatros cerraron sus puertas y algunos se transformaron en centros comerciales.
Con el Cineclub Nelson pudo ver el cine que no había podido ver antes. En 1994, leyendo revistas de cine, conocieron Instantes, un poema atribuido a Borges, y se decidieron por ese nombre para el cineclub.
Cada socio aportó $20 mil para arrancar. La primera proyección fue Como agua para chocolate: un éxito rotundo. Así se inició una de las actividades más importantes de divulgación del cine en Pereira. Tuvieron sala propia, pero por múltiples factores debieron cerrarla. Publicaron la revista Cinergia, llegando hasta el No. 25. Invitaron a destacados realizadores. Su archivo hace parte del patrimonio cultural de Pereira.
Hoy desarrollan talleres de apreciación cinematográfica para jóvenes y niños y son los encargados de la programación de cine del Museo de Arte Moderno de Pereira, manteniendo viva la llama del cine no comercial en el eje cafetero.
EL PEQUEÑO PERIÓDICO, No. 85. Medellín, Colombia